martes, 14 de julio de 2009

Solo queda una solución: ¡Tomar las armas!

Hoy, día 14 de Julio, se conmemora la famosa toma de la Bastilla, hecho que supuso, nada más y nada menos, que el inicio de la Revolución Francesa. La situación en 1789 era insostenible: una gran crisis financiera asolaba Francia originada por las ayudas a la Guerra de la Independencia de EE.UU. El Rey Luis XVI, al que yo siempre he creído inocente, pues era un hombre con aspiraciones sencillas al que le tocó vivir en una época durísima y no solo eso, sino también estar al frente de ella, no sabía qué hacer ni cómo hacerlo.

El Tercer Estado -podríamos decir que el más importante en esta Revolución-, esto es, los nombrados con el eufemismo de "no privilegiados", se erigieron en Asamblea Nacional, una institución cuyo objetivo era crear una constitución. El Rey se opuso primeramente, pero después se vio obligado a reconocer esta Asamblea. Este hecho fue uno de los tempranos detonantes de la Revolución, junto con la negación de la nobleza de financiar los planes del pobre Luis XVI mediante los "terribles" impuestos y el famoso juramento del Jeu de Paume, inmortalizado por Jacques-Louis David, quien pintaría después a la soberbia Maria Antonieta de camino al cadalso.

Sin embargo, podríamos decir que la gota que colmó el vaso no fue otra que la toma de la Bastilla por el reprimido pueblo francés. Los miembros del valeroso Tercer Estado, al conocer la noticia de que Necker, el ministro de finanzas que se inclinaba a favor del pueblo, había sido destituido, se calaron la boina roja y se dirigieron hasta las puertas de la Bastilla.

Al día siguiente, cuando se el duque de Rochefoucauld-Liancourt comunica al Rey Luis XVI que la Bastilla ha sido tomada, se produce la famosa escena...

- Pero ¿es una rebelión?
- No, señor, no es una rebelión, es una revolución

1 comentario:

thurvangar dijo...

¡Tomémoslas!
Es el único tema de Historia que soy capaz de soportar, estudiar y aprenderme bien. La revolución francesa simplemente me fascina... Una pena que después todo se saliese de madre.
En fin...
Besitos!