domingo, 19 de diciembre de 2010

Señorito Federico

Al parecer Federico estaba maniatado con unas esposas con un preso más. Fue conducido hasta la zanja que había sido previamente abierta y... Federico era tres cosas: un gran poeta, un hombre de izquierda y un homosexual. A parte de otras cosas que fuera, ésas eran las tres fundamentales. Y en el momento de morir parece que fue acusado, con un insulto, de dos de ellas. Cuando estaban al borde de la zanja abierta para sus cadáveres, al parecer Federico pegó un grito, quizá un insulto, a quienes lo iban a matar. No murió plácidamente, con unos balazos, fue peor. Al gritar Federico contra alguien, que estaba frente a él apuntándolo, quién estaba apuntándolo, porque no se sabe quién estaba haciéndolo exactamente, le dio con la culata de su fusil en la cabeza y cayeron los dos a la fosa. Y al darle con la culata de su fusil dijo “rojo maricón” Y ya con la cabeza posiblemente… ya posible muerto por el mazazo con la culata del fusil, lo dispararon, con odio y al parecer incluso escupiéndolo. Esa fue la muerte de Federico. No les faltó más que insultarlo de gran poeta.

Felix Grande
(en el documental
Lorca: El mar deja de moverse)

No pudieron insultarte de gran poeta, Federico, porque nadie hubiera podido, ni puede. Porque eres el más grande que España jamás haya tenido. Y qué pena, qué triste, que por el odio de unos pocos, la envida de otros tantos, murieras, murieras y nos privaras de tus palabras, de tus versos, de ti. Y yo te echo de menos; no te viví, pero te añoro.

4 comentarios:

Guille dijo...

Estoy contigo. Personas como él se necesitan hoy en día. Qué grandes esos hombres! Grande Lorca.
Tú serás como ellos, Natalia. ¡Algún día!

Elisa dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho Guillermo, sobre todo en lo de que algún día serás como ellos

Rocío dijo...

Lorca era fabuloso, Natalia. Me gusta que lo recuerdes! Justo estaba leyendo "Preciosa y el aire" cuando vi tu entrada.

Katua dijo...

Yo también soy una gran amante de Lorca, y me da mucho coraje que le hicieran tal cosa.
Pero de cobardes está repleto el mundo ¿no? Los que no lo somos acabaremos así, en una fosa, con la cabeza abierta y el pecho llenos de balazos de envidia.