martes, 25 de enero de 2011

El hombre es el animal que mide su tiempo

Estas tardes de estudio en la que una se siente feliz no son usuales. Y menos si aun es martes. Pero hoy, Machado – sí, otra vez, siento el monotema –, me ha concedido unas agradables horas. Después de comer, como siempre, me he sentado en la cocina y he abierto el libro de Filosofía. Tras comenzar a comprender a Kant, con sus juicios sintéticos, analíticos, a priori, a posteriori, sus transcendentales, sus categorías, su estética, su dialéctica y sus noúmenos, me he lanzado a por Literatura. Me he dicho: Natalia, sólo un ratito, que luego tienes inglés y tienes que coger el bus con tiempo. Vale, perfecto. Me he sumergido en las Soledades, las Galerías, en Castilla, en el Duero, en Soria, en Baeza, en los olmos, las encinas, las comadrejas y cuando he vuelto a mirar el reloj ya no llegaba al bus. Así que, bueno, he seguido en la cocina, recitando en voz alta, acompañada por esa atmósfera tan inexplicable de la que, por mucho que estudie, no me cansaré.

4 comentarios:

Elisa dijo...

vamos, que al final lo de ir a ingles como que no xDDD

Bellota dijo...

Yo no lo habría cambiado... y con el frío que hace hoy...

Guille dijo...

¿A qué habrán mirado ET y la paloma?

Elena dijo...

No hay nada como abstraerse haciendo lo que a uno más le gusta para perder la noción del tiempo.
De vez en cuando, también es necesario :)
Nos leemos! :D