jueves, 27 de octubre de 2011

Vestidos de letras

Un poquito de Tolstoi como guante izquierdo
y como derecho una pizca de Fiódor;
Flaubert como collar de perlas,
Jane Austen como sombrero;
Orwell sería mi camisa,
Shakespeare mi vaquero,
García Márquez un calcetín,
Vargas Llosa el otro,
y Cortazar ahí en medio,
quizá los zapatos,
o los cordones,
porque Machado sería las suelas
para hacerme caminante
y Salinas mi pañuelo
para siempre acompañarme.
Valle Inclán en la bufanda,
Quevedo en las gafas,
Gustavo en el pintalabios
y Wilde en el rimel.
Y Lorca como abrigo,
o como minutero.
O medias. O esmalte.
O como anillo en el dedo.

Tweets de Nerea e imágenes de su Cajón de Sastre que me inspiran. O de mañanas de jueves de lluvia para leer Ovidio, acabar Flaubert, escribir sobre Foucault y adoptar a Delibes y a Pasternak.

¡Feliz día a todos!
Natalia

2 comentarios:

Guille dijo...

Es chachi, porque dentro de un tiempo, tu saldrás en un poema parecido, de un nuevo escritor en potencia ^^

Sr. Kodama dijo...

"Brillante, simpático, con evidente propensión a la elegancia , la corbata implacable, la mirada oscura y brillante, Federico tenía un atractivo, un magnetismo al que nadie podía resistirse"
Luis Buñuel (Mi último Suspiro).
-Yo sé que ama a Lorca tanto como yo a Buñuel.