miércoles, 25 de agosto de 2010

Oh Là Là (Desembarco en Normandía)

Como ya os comenté en la entrada anterior, mi viaje por la France tuvo dos etapas. Así como la primera fue la majestuosidad de los Chateaux del Loira, la segunda estuvo marcada por una mezcla de sobrecogimiento y admiración. Nos adentramos en la región de Normandía, a explorar todos los retazos de recuerdos que dejó allí la II Guerra Mundial. Francia, como rezaba un cartel "ocupada pero no conquistada" fue uno de los escenarios más importantes de este estremecedor conflicto. Sobretodo, cuando el Día D (6.6.1944) o Jour J como dicen los franceses, tuvo lugar. En esta fecha, conocida por todos, el Desembarco en Normandía hizo posible que se empezasen a sembrar las victorias aliadas. Y por todas estas playas, y estos pequeños pueblecitos, nos hemos dejado caer para acercarnos un poco más al pasado, que no fue solo francés, sino de todas las naciones.

Como punto de partida, vamos a Caen. Vemos el Museo-Memorial, que tiene esta estupenda estatua sobre la que no hay que añadir ningún comentario.

Tras esto, nos acercamos a Pointe du Hoc: terreno de acantilados escarpados y punto de ataque de los Rangers estadounidenses. Caminar por ese terreno bombardeado es caminar por las ruinas del pasado.

Seguimos en la máquina del tiempo: Omaha Beach, la más emblemática de todas; Bloody Omaha, donde 1000 soldados americanos perdieron la vida. El memorial reza: The Allied Forces landing on this shore which they call Omaha Beach liberate Europe - June 6th 1944

Luego nos espera una parada muy sobrecogedora: el increíble cementerio americano, en el que las tumbas de 9387 soldados miran hacia los Estados Unidos. Una colmena de vidas jóvenes que se sacrificaron por la liberación del mundo. La solemnidad del monumento es increíble y pasear entre esas tumbas tristes, pisando esa hierba siempre verde, emociona a cualquiera. Sobretodo esas discretas cruces blancas que rezan: Here rests in honored glory a comrade in arms known but to God. Por ellos y por todos solo puedo mostrar mi más profunda admiración y gratitud.

Tras esto, y con el cuerpo casi temblando por el cementerio, nos adentramos en Gold Beach, donde desembarcaron los ingleses.

Al día siguiente, comenzamos la jornada en un pequeño pueblecito de nombre Saint-Mère-Èglise, donde aterrizaron paracaidistas americanos. John Steele, símbolo de este grupo, salvó la vida en la masacre que allí se produjo al quedarse enganchado en el campanario de la iglesia. Una réplica del paracaidista corona la pequeña iglesia, como recuerdo de la Operación Overlord.

Finalizamos el recorrido en Utah Beach, donde las pérdidas fueron menores. Aun así, no puedo evitar escribir en la arena, con una pequeña concha y vigilada por los bunkers alemanes: Thank you. We remember you.

Con este viaje he aprendido un montón de cosas interesantes y que sé que no voy a olvidar. Prometo una crónica sobre el Museo Memorial, enfocado hacia el Holocausto, y más homenajes para los soldados desconocidos. Por otro lado, podéis ver más fotos por mi flickr :D

Sigo dando la lata por aquí un poco más estos días, vale?
Besos!

1 comentario:

guillermo_wali dijo...

Muy buenas fotos y genial resumen, pero no puedo evitar levantar una pequeña queja a tu comentario de "liberación del mundo".
No hemos de olvidar que aquellos que, dicen, liberaron Europa se olvidaron de dos países que habían caído en manos del fascismo, España y Portugal. Es triste. Triste porque en actos como este te das cuenta, una y otra vez, de que los países poderosos a fin de cuentas no actúan en pro a la libertad de los pueblos y la igualdad, si no a meros intereses propios. Pues como está escrito, tras dar fin a la II Gran Guerra una estúpida fobia comunista invadió a aquellos mandamases del 1er mundo, viendo en Franco, inventor del Nacional-Catolicismo un seguro "anti-socialista" en Europa. Una decisión que trajo a España años de soledad, hambruna, pobreza y paralización social.
Ya de paso me gustaría también recordar la actitud de indiferencia de los gobiernos democráticos europeos previa al inicio de la guerra mundial, en un suceso especialmente importante en la historia española. Un suceso considerado actualmente como preludio de la II Guerra Mundial por muchos historiadores, en el que, no únicamente, pero principalmente se debatía entre la democracia legítima, y la dictadura. Una guerra que no anduvo falta de muertos, y de los que sólo se recuerda a un bando (me refiero obviamente al bando sublevado) Una guerra injusta, una república defendida por verdaderos heroes, que luchaban por la libertad. Héroes que no luchaban por su patria únicamente, héroes de aquí y allí, héroes que no solamente eran héroes, sino artistas, escritores, profesores, campesinos. Cómo olvidar a Orwell. Es triste que nos neguemos a querer recordar nuestra historia.