domingo, 7 de noviembre de 2010

Descansan las estrellas sobre el azul dormido

Amargura dorada en el paisaje.
El corazón escucha.

GARCÍA LORCA

Huele a otoño. Los árboles lloran hojas que duermen en el suelo, manta que abriga en bancos frente a fuentes dormidas, lágrimas doradas, amarillas, aúreas, que contrastan con mis labios, con mis mejillas, mi nariz y mis orejas encendidas, rojas, por el frío y por el cierzo. Dulce amargura, el corazón palpita sí, palpita y escucha, bebiendo de Mirón, Fidias y Polícleto, de las palabras de Platón, de Aristóteles, de la Literatura de la Ilustración  y de las Bohemias de Valle. Mañanas de estudio en otoño en el anochecer de mi ánimo. Tardes de despertar en otoño, con sus amaneceres cálidos.

Feliz inicio de semana a todos,
y mucho estudiar para mí!

>N

4 comentarios:

Guille dijo...

Y que nadie comente en estas entradas tan geniales...
Sabes dónde voy a estar, nos vemos al final de la calle ^^.
Con b, lo sabes, verdad?

A. de Beauvoir. dijo...

El otoño es mi estación favorita, me encanta este sentimiento de nostalgia plasmado en el fino colchón amarillo, rojo y naranja sobre la hierba...
Es una estación que me inspira profundamente y parece que a tí también, juzgando por lo bien que la has descrito :)
Mucho estudiar para mí también, con Mirón, Fidias y Polícleto!

Nos leemos :)

Espérame en Siberia dijo...

Acá, del friazo que hace, más bien huele a invierno.

Muá.

Conra dijo...

Gracias, por la entrada, muy buena Noelia.

Te leo siempre. Un saludo.