miércoles, 5 de enero de 2011

Ausencias

Esconde mi encía los labios,
cual párpado ciego de luz
ciego de aire
ciego de ti.
Y brillan los dientes,
marchitos diamantes
que cubren el manto gris
de tu ausencia.
Si te encontrara entre este mar
de pliegues, bordes y mantas,
de dosel inexistente
y de aroma dormido…
Si te encontrara a ti
cual pliegue, cual manta,
se liberaría esa rosa en mi alma
y mordería mi encía y el labio,
y el labio tu labio,
y tu labio tu encía,
y tu encía tu diente,
y tu diente tu sonrisa,
y tu sonrisa mi encía,
y mi encía el labio…
Labio de noche oscura,
labio de ausencias,
labio ávido de luz,
ávido de aire,
ávido de ti.
Mas, hasta que llegues,
me conformo con cantarte,
con pintarte, estudiarte,
retratarte una y otra vez
y otra vez
en mi cabeza;
con vivirte fingiéndote
y fingirte a mi lado…
me conformo con soñarte
una y otra vez
y otra vez
en mi cabeza.

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Se podría describir los primeros días del 2011 por ausencias: no he podido leer a Lorca por las mañanas mientras me tomaba un café frío ni he podido remolonear entre las sábanas, no he podido no hacer planes y dejarme llevar, no he podido descansar un segundo. Tampoco he podido quedar de cuatro y cuarto en vips a diez y cuarto en constitución, ni he podido desgranar horas y horas en el Gavilla. Y pensaba que alguien se había comido la alegría vieja con patatas, esa alegría vieja coraza contra la amargura. Pero ya está. Ha vuelto. Has vuelto tú. Y ahora empieza el 2011.

1 comentario:

Guille dijo...

Hola 2011! Hola mi Nata!