martes, 18 de enero de 2011

Pon mi nombre en tu cuadro

Yo estuve a punto de tirarme del coche para quedarme contigo – contiguito - en Cadaqués.

Federico GARCÍA LORCA a Salvador DALÍ
31 de julio de 1927

No hay reloj de pulsera que me detenga, porque el que tengo no es de Pepín, pero aquí no hay coche desde el que arrojarse. Tampoco estamos en nuestro Cadaqués. No estamos en ningún sitio, tan solo en un triste martes que arrastra las cadenas del cansancio. Y tampoco Salvador lleva bigote; ni este Lorca sabe escribir versos vibrantes que hagan sonreír, no sabe absolutamente nada y es tonta, ilusa y se pierde con mucha facilidad. Y solo exclama que ¡ay, las cenicitas! – de lo pasado, de los recuerdos, de los abrazos –, solo ruega que ponga su nombre en su cuadro. Pero da igual, porque no estamos en Cadaqués. En nuestro Cadaqués. Y no hay coche del que arrojarse para volver a él, volver a ti – con tus ansias de eterno limitado, tu voz aceitunada, el juego de la oca –. No hay coche del que arrojarse para quedarme contigo – contiguito – en casa.

2 comentarios:

Guille dijo...

Todo es tiempo, que avanza. No hay vuelta atrás, pero haremos que la vuelta de la esquina sea la recta final para llegar. Está aunque no puedas ver, (no qué, sino quién) y siempre estará, y lo sabes, y lo sé. Olvida un momento a Lorca y finge ser Machado, deja que la estela del martes se vuelva olvido pues harás mejores.

TODO

Natalia dijo...

Yo te recuerdo siempre. Te recuerdo demasiado. Me parece que tengo una cálida moneda de oro en la mano y no la puedo soltar. Pero tampoco quiero soltarla, hijito.
LORCA a DALÍ

Y sé que está y siempre estará. Jamás olvidaré eso, así como es imposible olvidarte a ti. Pero aquí no hay ningún coche. Trae uno, anda, y haz que llegue el fin de semana.