miércoles, 6 de abril de 2011

Hoy hablamos de héroes

El señor de la fotografía es Manuel Patarroyo Elkin. Copio y pego un poquito de su hito en la medicina, para que comprendáis lo que os contaré a continuación:

El científico colombiano, Manuel Elkin Patarroyo, ha dado a conocer esta misma semana la fórmula podría permitir la creación de vacunas contra 517 enfermedades infecciosas. El hallazgo ha sido dado a conocer por una revista científica. Su trabajo ha superado todos los análisis y controles. Cientos de millones de personas podrían salvar sus vidas gracias a este descubrimiento. Es uno de los más esperanzadores de los que se han producido en los últimos años.

Malaria, dengue, lepra, tuberculosis, SIDA, muchas de estas enfermedades podrían vencerse en un futuro gracias a este trabajo, gracias a esta fórmula, y millones de personas, como decimos, podrían salvar sus vidas, especialmente en los países más pobres, porque es en ellos en donde dichas enfermedades se cobran más muertos.

Lo que ha hecho Manuel Patarroyo es increíble, dejando de lado los asuntos técnicos. Cuando Patarroyo descubrió la formula para dichas vacunas, muchas farmacéuticas trataron de comprársela. Lo lógico hubiera sido que Patarroyo la patentase y que, a raíz de eso, pudiese obtener cuantiosos beneficios por la distribución de la vacuna. Sin embargo, Manuel Patarroyo no cedió, pese a que una farmacéutica le ofreció 74 millones por la patente. Así que acabó cediendo su hallazgo a la Organización Mundial para la Salud estableciendo como beneficiario de la vacuna a la humanidad. ¿Por qué? Por honestidad: porque no quería que nadie sacase beneficio de algo que debería ser un derecho para todos:

Siempre debe primar el interés social, y público; sobre el individual. No creo que siendo el conocimiento universal, alguien tenga que apropiarse de él para su beneficio particular, como las multinacionales farmacéuticas. Lo que nosotros aportamos es relativamente poco. Por eso, no debemos quedarnos con el conocimiento de forma individualista, egoísta y absurda.

Sin embargo, la OMS no distribuyó la vacuna; se comenzó a decir que era ineficaz. Otros científicos la reinventaron y le dieron otro nombre. Adivinad qué. La vendieron a una farmacéutica por una patente de 20 años. La vacuna de Patarroyo, que ha probado su eficacia en el 95% de los casos, sigue en el olvido. Como no tenía dinero, no pudo devolver los préstamos que le había cedido el banco para la investigación y su departamento fue embargado. Aun así, Patarroyo ha seguido trabajando y haciendo avances.

Y yo me pregunto, ¿por qué narices este hombre no tiene un Premio Nobel? Muy probablemente por su rechazo a lo convencional, por haber hecho lo que beneficia a los que nunca son beneficiados. Desde aquí, un remoto rincón de la blogsfera, lo felitico y afirmo, sin ninguna duda, que se ha convertido en uno de mis héroes.

4 comentarios:

Guille dijo...

El mundo es del dinero, y por acciones así se demuestra. Basta que exista una persona para que el mundo -ejem, dinero- pueda aprovecharse de ella. Produce repulsión, pero es así.

http://www.youtube.com/watch?v=BKggq6EsqIU

Elisa dijo...

ese hombre es simplemente grandisimo

Anónimo dijo...

Así son las cosas y así seguiran siendo ! genial tu punto de vista !!!! :) tati !

Amrod Escabias dijo...

Qué asco de mundo podrido, este tipo de noticias son las que nos hacen reflexionar acerca de cual es la verdadera naturaleza del ser humano.