lunes, 25 de abril de 2011

Todos los caminos llevan a Roma

O eso dicen, porque para mí todos los caminos llevan a un chico de 19 años que me presta camisas cuando me voy al extranjero. Pero esto es sólo un breve desvío, tras esta Semana Santa de atajos. ¡Pero qué desvío! Roma me ha enamorado desde que era muy peque/chiqui (ñañaña) y hoy por fin me estoy preparando para ir allí. Cuatro días intensos para dejarme sorprender por una de las ciudades con más secretos del mundo: ya estoy armada con una Moleskine que me ha regalado mi madre, unos cuántos bolis y una buena guía. No pienso dejarme nada atrás. Así que… a aprovechar al máximo: probar la verdadera comida italiana, maravillarme con todo el arte que he estudiado, que los cuadros y las esculturas y los edificios salten de las hojas a la realidad, fotografiar cien mil veces el Coliseo, emocionarme con el Miguel Ángel de la Capilla Sixtina y reírme (sólo un poquito) de Il Braghettone, chapurrear italiano, tomar unos cuántos helados…  ¡Que un viaje de estudios no sucede todos los días!

A la vuelta, sesión intensa de fotos por aquí.
Arrivederci!

3 comentarios:

Guille dijo...

Y vaya atajos, cielo, ñañaña. Estoy seguro que el desvío a Roma será genial. ¡Te deseo un viaje de estudios chachi chachi, mi cielo! Mientras tanto, yo voy preparando el cambio de ese billete de 5 que tienes por ahí ^^, que espero no olvides entre las ruinas romanas y espaguetis al pesto. Iji!

Cel dijo...

Quememos Roma como hacían antiguamente Nata :D!
pero no en el sentido literal, corso (=
un bacio principessa
ciao!

Espérame en Siberia dijo...

¡Ya queremos ver esas fotos! ¡Qué emoción por ti!
Yo que me vine de mochilazo al caribe mexicano sé lo hermoso que se siente querer verlo todo de un día a otro. Y créeme: no se puede. Pero lo que puedas aprender, ¡gózalo muchísimo!

¡Mucha luz y todo mi cariño, encanto! :D