jueves, 2 de junio de 2011

Zapatos rojos

 
Elvis Costello - (The Angels Wanna Wear My) Red Shoes

Así como el otro día tuve una tarde Bowie, hoy me apetece mucho escuchar a Elvis Costello, quizá porque el sábado viene a Zaragoza mi tío Miguel. Pero sea como fuera, ésta que os dejo es una de mis canciones favoritas :D Un pedacito de la letra dice:

But since their wings have got rusted,
You know, the angels wanna wear my red shoes.
But when they told me 'bout their side of the bargain,
That's when I knew that I could not refuse.
And I won't get any older, now the angels wanna wear my red shoes.

¿Pero qué tendrán los zapatos rojos de Elvis- y sus costello’s legs- para que los ángeles los quieran? Pues yo no lo sé – aunque me encantan los ángulos imposibles de sus piernas – pero sí sé qué tienen mis propios zapatos rojos. Mis zapatos rojos son mi familia que me apoya y me apoyará pase lo que pase. Son mis tíos – aunque a veces me regañen ;) –, mis primos, mi hermano que seguirá siendo pequeño aunque no lo quiera. Son mis profesores que, en la distancia, sé que siguen ahí; o aquellos que me han ayudado este año y me han prestado maravillas. Son mis amigos. Son mi chico y sus sudaderas y sus camisas y sus sonrisas y sus gafas y su todo. Son la carrera que aun tengo por empezar. Son los libros que tengo por leer y todos los que ya he leído. Son Los Beatles: son la nariz de Ringo y las mejillas de George. Son Lorca. Son todo el Salinas que me queda por saborear. Son las fotos acumuladas en Facebook, las tardes perdidas en cafés en el Rock&Blues, las calles de Villanueva que aparecen y desparecen…Son mi verano. Son Londres. Son en las yemas de tus dedos rumor de rosa encerrada. Son el Liverpool que me queda por conocer y el Magical Mystery Tour que está muriéndose por llevarme a donde sea. Son mi cumple que llega ya. Son mi diccionario de latín y mi edición del Cancionero de Petrarca en italiano, aunque no entienda nada o los Sonetos de Shakespeare en inglés. Son las notas que me aseguran un tercer curso con Guille en la escuela de idiomas. Son el alemán que aun tengo que aprender. Son la piscina a la que aun tengo que ir este fin de semana. Son el disfraz de los años 20 que algún día llevaré. Son la playa que me espera en poco tiempo. Son pasear por Hyde Park contigo.

Pero sobre todo, sobre todo, sobre todo, son míos. Y por eso nadie podrá quitármelos. Ni siquera los ángeles que quieran llevárselos.

Y por ellos, por mis zapatos rojos, merece la pena cualquier cosa.
:D

1 comentario:

Guille dijo...

¡Pero si no tienes tantos pies, peduga! ^^
Como uno de tus zapatos, prometo estar dispuesto a ser calzado por ti siempre que necesites donde apoyar el pie. Y que mientras confíes en nosotros y nos uses, no habrá angelote que nos prive de ti. Además ten siempre en la cabeza que los ángeles de los que hablas no te quieren despojar de nosotros por nuestro valor, sino por el tuyo. ^^