sábado, 5 de noviembre de 2011

Sin peros, por favor.

-El “pero” –intentó aclarar Morales. Abrí  la boca como para responder, aunque no entendía el sentido de lo que el viudo pretendía dercime. Viendo mis brazadas de náufrago, continuó-: El “pero”. Usted acaba de decrime “lo mandamos llamar, pero…”. Es suficiente. Ya entendí. Si hubiese dicho “lo mandamos llamar y…” o “lo mandamos llamar porque…”, hubiese significado algo. No lo hizo. Dijo "pero”.

Morales volvió a mirar la lluvia y suspuse erradamente que había terminado.

-Es la palabra más puta que conozco – Morales volvió a arrancar, pero no me sonó a que eso fuese una conversación, sino un monólogo íntimo al que le ponía voz por pura distracción –. “Te quiero, pero…”; “podría ser, pero…”; “no es grave, pero…”; “lo intenté, pero…”. ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.

EDUARDO SACHERI
La pregunta de sus ojos

1 comentario:

Guille dijo...

Nunca los ha habido, ni los habrá. No hay dudas