lunes, 21 de mayo de 2012

¿Hablamos, mi alma? Aún no amanece

En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales
tú y yo, de nosotros mismos.
* * *
Enterraré los nombres,
los rótulos, la historia

PEDRO SALINAS

                                   

      No sé dónde empiezas tú y dónde acabo yo, amor, cuántas veces  se lo habrán dicho bocas a bocas, ojos a ojos a lo largo de la historia y si no, si no hay palabras, cuantas veces se habrá sentido, sentido esto, esta estúpida unidad de dos, cuántas veces alguien habrá olvidado el uso del singular, cuántas veces este pensar sin pronombres individuales, las firmas unidas por una conjunción copulativa y, y, y, nunca o, nunca excluyendo una parte porque no hay partes, del mismo modo que no hay diferentes ropas en el armario, está tu camisa y está la mía que es la misma, está tu pijama y están los pantalones que me pongo para cocinar y están tus zapatillas que a veces son tuyas y a veces son mías, no sé dónde empeza lo tuyo y dónde acaba lo mío, amor, no sé si éste es tu nombre o es el mio, si éstas mis palabras, si esto mi voz, si cuando juego con tus rizos es en verdad mi mano o acaso es la tuya, cuántas veces se habrá sentido esto a lo largo de la histora pero jamás, jamás así, porque estos somos tú y yo y nuestros fantasmas, nuestras identidades son las que se pierden irremediablemente, son nuestros nombres los que los demás pronuncian siempre uno tras otro, siempre de la mano, Nata y Guille, porque yo ya no sé decir Natalia y Guillermo, sílabas inútiles que me roban bocandas de aire para decirte que te quiero, y yo a ti, y yo a ti, y yo a ti, pero quién soy yo sino tú, sino quién duerme contigo y no duerme porque te mira, qué soy sino el vacío de lo que era, lo que nadie antes ha sido y nadie será, tú no dejaras que nadie lo sea, porque yo soy tú y tú eres yo, cuántas veces se habrán dicho esto los amantes que escuchan el piar de los pájaros, cuántas veces, pero nunca así, nunca igual, porque nadie ha respirado como nosotros, nadie ha besado como nosotros, nadie se ha buscado como nosotros, porque es nuestra identidad la que se construye y destruye eternamente entre estos suspiros de arena, en este no saber dónde empiezas tú ni dónde acabo yo.

1 comentario:

Guillermo Blanco dijo...

Jo, cielo, vamos ya a donde ninguno nos tengamos que ir para que te pueda decir que yo a ti yo a ti yo a ti también, Nata.