miércoles, 23 de mayo de 2012

Los miércoles y Salinas

Don Ramón afirma, en una de sus greguerías, lo siguiente:

Miércoles: día largo por definición.

Benedetti escribe un testamento en miércoles:

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada
o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes.

¿Qué tienen los miércoles? Para mí sí que es un día largo: la semana ni acaba ni empieza, simplemente está ahí, existiendo en clave de miércoles. Es un día largo porque el reloj no avanza hacia la salvación del jueves, uno de mis días favoritos. Es un día largo porque anticipa pero no cumple con su palabra. Es un día largo, un puente amigo y traidor al mismo tiempo. Y, sobre todo, es un día largo, eterno, porque no te veo.

Así que, para aligerar este extraño día, se me ha ocurrido recitar poesía, una buena costumbre que había perdido. Me gustaría poder hacerlo todos los miércoles, pero no quiero arriesgarme, que aquí todo queda por escrito. Prometo intentarlo, al menos. De momento, empiezo. ¿El poeta? Pedro Salinas, porque me enamora. Y tiene las palabras exactas para todo: para el amor, para la ausencia, para el dolor. Me gustaría ir recitando poco a poco todo lo suyo y así ir jugando con las horas de este día y con la música de fondo.

De cualquier forma, hoy es miércoles y os recito a Salinas. Así que cumplo. Disfrutad.

La voz a ti debida
[1]

Y era yo.


Suena el Nocturno nº2 de Chopin

:)

1 comentario:

Guillermo Blanco dijo...

Y sigues siendo tú, cielo. Tú, la más chachi, la que lee en voz alta cuando me afeito o cuando friego, como siempre, en tu (mi) nariz!

A menos de una hora del bueno del jueves,

Un Pedorro