sábado, 6 de octubre de 2012

Buenos días; encantada de conocerte.


I wonder by my troth, what thou, and I
did, till we lov'd?
JOHN DONNE.

¡Buenos días! And now good-morrow to our waking souls, dice John Donne, buenos días a nuestras almas que despiertan, a nuestra vida que despierta a un nuevo mundo. Aunque debería ser buenas tardes, o casi buenas noches, porque entonces eran al rededor de las siete (menos cuarto). Hace un año, o dos; no, hace tres. Qué lujo poder ir olvidando las fechas –aunque en la playa, un día, en el viejo diario, inauguramos un calendario de momentos importantes, ¿te acuerdas?-.; ir olvidando cuándo pasó eso, hace un año, hace dos, hace medio. Pero esto, el conocerte, el que aparecieras de repente o, bueno, que yo apareciera de repente en ese pasillo, el que tú me reconocieras por lo que te habían contando de mí y el que yo no supiera nada de tu existencia hasta el momento de verte ahí, apoyado en la pared, todo eso fue hace tres años. Qué lujo, qué maravilla, el no sorprenderme todos los días al despertarme y ya no recordar que, a unos pocos kilómetros, cuando te despiertes, tú también pensarás en mí, porque ya todo es tan natural, tan necesario, que tú y yo sabemos inconscientemente que no puede ser de otra manera. Y sobre todo qué lujo el no poder recordar qué hacíamos tú y yo hasta que nos conocimos, hasta que nos amamos. Pienso en mi pasado y lo pienso para ti: el traje de Milou que mis padres me trajeron de París (foto que aun no te he enseñado), las vías del tren que coloreabas, las chicas a las que habías besado, el bolso de los Beatles que me compré en Stradford. Lo recuerdo para contártelo, para compararlo con lo presente, igual que John Donne dice If ever any beauty I did see, which I desired, and got, 'twas but a dream of thee, si alguna vez vi belleza, la deseé y la tuve, era tan solo un sueño de la tuya, todo un espejismo o una premonición de lo que nos esperaba, ese jueves seis de octubre del 2009, cuando ni tú ni yo sabíamos lo qué iba a pasar, los instantes eternos, detenidos, del antes, del momento de antes; yo subiendo las escaleras hacia allí, tratando de recordar el camino hacia el aula; tú, con tus amigos, apoyado en la pared, riendo, creyendo que eras feliz, sin saber que yo iba a aparecer allí, segundos después, para pisar tus libros y pedirte perdón sin mirarte a los ojos.

Nata.

P.S. http://www.youtube.com/watch?v=p41xLRmEPoY

P.S. Let maps to others: deja los mapas a los otros, nosotros ya tenemos un mundo, que es nuestro y es tan solo uno.

1 comentario:

Guillermo Blanco dijo...

Cómo si solo hubieran sido libros lo que pisaste con tu realidad. Pisoteando de un plumazo todo eso que creía que era lo mejor antes de saber de ti.

¡Felices 3 años de este mundo perfecto!