viernes, 24 de diciembre de 2010

El Espíritu de las Navidades Pasadas

23 de Diciembre (del 2009. Era miércoles.) Jueves (Llevo el pelo semi recogido, y esa camisa azul). Me arrastras hasta Vips. “Fue ahí. En esa esquina. Sí, en la esquina izquierda”, me dices. (Qué nervios. Qué todo) “Espera a que vengas tú”, te digo. (¿Llegan tarde?) Te detienes y observamos el vacío. (Te estaba esperando dentro) Ruge el cierzo. (Hace frío). Sonrío al recordar. (Sonrío al verte. ¿Qué hacemos? Echamos a andar) “Y fuimos por aquí”, te explico, aunque lo sabes perfectamente. “¿Quieres caminar por esta acera, entonces?”. “Sí”. (Hablabamos de todo y nada, separados, riéndome yo y quizá dando esos saltos). Oh. Semáforo en rojo. (Luz roja otra vez. Nos detenemos y hablamos de Ray, o de los Cuatro). Nos besamos. Y seguimos andando (Y seguimos andando. Acabamos, tras varios rodeos, en el Gavilla). Acabamos, tras varios abrazos, en el Gavilla. Un bocadillo 6 y una pizza cuatro quesos (Dos cocacolas). Para mí se llama Dimitri, para ti Andréi. (Nos reímos de la pizza del cartel y nos sentamos allí). Nos sentamos allí. A tu lado (Frente a ti). Miro la silla  vacía y creo verme a mí, hace un año, sentada allí, riendo y viéndote intentar sostener el móvil de pie en la mesa, pero ya sabes que no hay equilibrio en esa esquina. Y me vuelvo, y estás allí, y me estás hablando de algo que atajo con un “Sí, muy bien, que eres el mejor”. Y vivimos (Y vivimos)

1 comentario:

Guille dijo...

Con aceitunas, está pasada de moda, te has fijado. ¿Y qué pondrá debajo de Gavilla?

Un año y el recuerdo sigue intacto. A ver dentro de una vida ^^ ¿Te apuntas, Natalia?