sábado, 12 de marzo de 2011

Historia de un portal


Robo la foto de aquí

Adoro entrever tu sombra, desdibujada contra un suelo lluvioso, esperando a que yo abra la puerta. Primero el tintineo de las llaves, luego una tos que se escapa de mi garganta y tu sombra ahí, centinela, ahogada en el pavimento donde se refleja la mortecina luz de las farolas. Te imagino, entonces, quieto en mitad de la calle, respirando suavemente, exhalando vaho y nubes, pero quieto; no te imaginas que observe yo tu reflejo, te crees solo de nuevo y hasta el día siguiente, y tu sombra tiembla como tiemblan las llaves y los cristales de la puerta. Hoy hemos bebido poción multijugos para ser nosotros mismos durante una hora; nos hemos embarrado los vaqueros y alguien ha llovido nuestras melenas; esta noche hemos visto arte y tú has sido arte, como siempre, a cada instante; hemos robado paredes, inventado nuevos armarios, nos hemos emborrachado con pepitas de chocolate y encontrado sueños en tus comisuras. Esta noche me has hecho llorar, otra vez, y tu sombra sigue ahí detenida. Y ya se cierra la puerta y temo perderte; echo andar y espero luces y bohemia. Pero tu sombra se ha esfumado y se pierde en una ciudad que ya no es ni tuya ni mía, se pierde en una ciudad de viento revoltoso y lluvia de parpadeos. Tus palabras grabadas en mis oídos, con tus mordiscos. Pero, oye. Óyeme gritarte en cada poro de mi piel. Óyeme sentirte en cada recoveco. Óyeme echarte de menos a través de la distancia oscura de la noche. Óyeme soñarte cuando esta noche, cierre los ojos.

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Composición noctura y somnolienta, así que ya perdonaréis todas las incoherencias e inconexiones.

Buenas noches :D

3 comentarios:

Elisa dijo...

:3

Amo dijo...

Las últimas líneas pareciesen ser secadas de mi. Me siento igual.
Saludos.

Guille dijo...

Surrealismo hecho vida, la nuestra. ¿Qué mas se puede pedir?

Algún día no tendrás que gritar, porque estaremos juntos. En casa.