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martes, 1 de mayo de 2012

Dos lunas, Gente Pequeña y Premios literarios

Soy fan del top comment de este vídeo en YouTube. Esto puede sonar extraño pero… ¿alguien más ve dos lunas?

Os explico. Es que soy fan de Murakami. Y mucho. Una de las razones por las que no he podido actualizar mucho el blog es él. ¿Por qué? Murakami es mi trabajo de Literatura Comparada para este cuatrimestre. ¡Y es tan interesante! Claro que tengo que entregar la semana que viene y aun tengo muchas cosas que contar. Tantas que ya he tenido que cambiar tres o cuatro veces el título del trabajo. Divago tanto como en el blog, así que ya os podéis imaginar: he hablado, por supuesto, de Los Beatles pero también de Kafka, del Kentucky Fried Chicken, de Platón y de Orwell. Porque es que 1Q84 es tan Orwell, solo que no tenemos un Big Brother, sino a The Little People – no sé cuál de los dos me da más miedo –.

Y Murakami no solo crea este universo dictatorial y fantástico donde hay cadáveres de cabra y dos lunas, madres e hijas, sino que también le pone banda sonora. Y la Sinfonietta de Janaceck es esencial y ahora que estoy haciendo el trabajo me gusta perderme en ella. Aunque a veces me da miedo: yo no quiero internarme en el 1Q84, porque aquí en el 2012 estoy bastante bien: aunque no tengo voz en estos momentos, tengo a la vista varias cosas: un concierto homenaje a Los Beatles en una semanita –¡qué ganas!- y un carnét de conducir al caer – si no mato a alguien durante las prácticas –. Y, por supuesto, el verano. Ains, amigos, cuántas cosas no os he contado. Pero aquí está la más importante:

¡Me han concedido el Segundo Premio del Concurso de Relato Breve de San Isidoro de la Facultad de Filosofía y Letras por mi relato Yo ton chien y tú mi correa!

Sí :D Me hace muchísima ilusión. Este viernes tengo la entrega de Premios en el Paraninfo –¡Guau!- así que ya os contaré. Y, por supuesto, en cuanto pueda compartirlo aquí, lo haré. Es un relato que me llevó su tiempo, pero que me ha reportado muchas satisfacciones… :3

Y sin más dilación me despido, porque se supone que ahora estoy acabando el trabajo de Murakami… ¡Un beso a todos!
Natalia

lunes, 26 de marzo de 2012

Mamá, papá: quiero estudiar Filología

http://www.losfilologos.com/esdrujula/01_2012/04_2011.html

Sí, sí, quiero comprender mi lengua, quiero descomponerla en morfemas, fonemas, jugar con la sintaxis, leer todo lo que pueda y soñar con leer más: llorar la muerte con Manrique, cantar al amor con Bécquer, enloquecer con don Quijote y emborracharme con don Máximo. Y luego quiero vivir en Londres, en Edimburgo o en donde sea, hablar de mi lengua, de mi literatura, de mi cultura, de mi vida, de mí, en inglés, en alemán, en árabe, transmitirla a toda la gente que conozca, propagarla por el mundo, que vuele, que caiga en diferentes tierras, una suerte de semilla de letras, y que florezca, que florezca después: más letras, más cuentos, más tildes, más versos.
Y ahora lo estoy haciendo. En jerga universitaria soy una proto-filóloga. No, filósofa no, filóloga. Un proyecto de filóloga. Al igual que antes existía una proto-lengua que era el paso antes de llegar al español, al italiano, al francés: yo estoy cruzando el puente que me llevará a ser mensajera de nuestra cultura. Ahora estoy formándome: luego yo formaré a otros muchos para que este maravilloso legado que tenemos siga pasando de mano en mano, de boca en boca. Pero qué responsabilidad ser portadora de este pequeño país de las maravillas, que encierra desde el hasta el Qué responsabilidad pero qué ganas de ir aumentando esa carga, ese don.
Así que soy proto-filóloga. Pero no es solo eso: soy proto-mundo. Un proyecto de mundo rebosante de cultura que existirá. Lo mejor es eso. Que existirá y será gracias a nosotros: los filólogos.

___

Hace unos días se lanzó un maravilloso proyecto: Esdrújula, revista de filología. En el primer número, yo escribí la carta al director. Llevo mucho tiempo sin actualizar por problemillas personales pero ahora me apetece compartir con vosotros esta pequeño artículo que tantas alegrías me está dando. Muchas gracias a todos los que me han dado la enhorabuena y me han animado a continuar con esa pasión filológica. Es un placer descubrir que en la Filología no estás sola.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Qué hago cuando no estás

Cuando no estás en realidad estás porque constantemente te tengo, en los dibujos que me regalas en la agenda, en esas tres palabras que me pintaste ayer en la mano, te tengo hasta en los predicados que me invento para traerte un poquito más cerca.

martes, 24 de enero de 2012

Madame Bovary c’est moi

Flaubert, al verse acosado por las preguntas de quién estaba detrás del personaje de Emma Bovary, dijo: Madame Bovay c’est moi. El escritor se busca, en su obra, a sí mismo: nos encontramos así con la metáfora del viaje como metatema. Los autores construyen una realidad tremendamente íntima. Sin embargo, es necesario un segundo agente que haga que la escritura se convierta de verdad en Literatura: el lector. Sartre, padre del Existencialismo, dijo: no es verdad que se escriba para uno mismo; sería un gran fracaso, pues el acto creador es incompleto. Si el autor fuera el único hombre existente, por mucho que escribiera jamás acabaría su producto. El momento en el que el autor termina la escritura es cuando comienza la literatura, porque leer es recrear y, como dijo Blanchot, un libro que no se ha leído es un libro que no se ha escrito.

La parte favorita de mis apuntes que combino en mi cabeza con el maravilloso disco All things must pass de George. El lector, la literaruta como realidad endogámica, el palimpsesto de Machado, los clásicos con su lenguaje utópico y ucrónico, el proceso de lectura de Todorov y la crítica como réctit… todo tan bonito, tan bello que os podría estar hablando de esto horas y horas. Pero debería estudiar. También debería curárseme este dolor de garganta, estas ganas de no hacer nada más que escuchar a George Harrison diciendo I’d have you anytime o If not for you the winter will hold no spring, con esa g final que se queda perdida en no sé qué punto de su garganta y me obsesiona y la mía duele y sabe a jarabe y yo solo quiero escribir, leer a Muñoz Molina, ver Sherlock, volver a ponerme el pijama y dejar de toser.

Pasad un buen día (:
Yo prometo curarme y hacer un examen de 10. Cruzad los dedos por mí para que me pregunte el tema de la importancia del lector o el debate tradición-originalidad, o la objetividad como ideal imposible de una ciencia positivista, o la figura de Platón y su creencia de que el saber ya es un bien en sí mismo. Sapere aude, ya os lo dije una vez. Atreveros a saber y seréis libres. Libres de todo excepto de los catarros.

miércoles, 11 de enero de 2012

El problema de la tradición (o de por qué a Horacio no le gustaría el Surrealismo)

Si a un rostro hermosísimo de dama
algún pintor juntase el largo cuello
de un caballo con muchas varias plumas;
y de este cuello descendiesse un cuerpo,
formado de diversos animales,
de oso los brazos, de león la espalda,
de águila el pecho, de dragón los senos,
de tal manera que aquel rostro bello
en un negro pescado rematase;
llamados a mirar tal monstruo, ¿acaso
podréis la risa refrenar, amigos?

HORACIO
Epístola a los Pisones
(Poética)

Y ahí tenéis la respuesta. Así inicia Horacio su Epístola a los Pisones, obra que hemos estado comentando hoy en clase de Teoría de la Literatura. Este inicio tan visual y tan premonitorio de lo que ocurrirá unos cuantos siglos después – sólo le falta mencionar relojes blandos reposando sobre ramas – nos remite al problema de la tradición frente a la originalidad. Horacio llama a los escritores en esta Poética – pues también recibe la epístola este título – a seguir la tradición, no solo a admirarla o respetarle sino también a imitarla, calcarla, porque si no lo haces solo recibirás reveladoras carcajadas por respuesta. Quién le iba a decir al pobre Horacio hasta qué punto se llega a transformar la tradición en el –¿maravilloso?- siglo XX. Los autores ya en el XIX empiezan a buscar la originidad, una originalidad furiosa, que rompe con todas las reglas, casi subversiva, radical, y a veces, como sucederá en la primera mitad del siglo XX – solo hace falta ver el ingente número de vanguardias que florecieron por aquel entonces –, rídiculas y sinsentido. Horacio llamaba a la tradición; los poetas “malditos”, los rechazados, los dadaístas, los ultraístas, los surrealistas y todos sus compañeros buscaban la originalidad en su exponente más alto. Pero, ¿no sería esta cada vez más común originalidad ya una forma de tradición? Qué debate más interesante. ¿Se puede ser original sin tener a la luz toda la tradición pasada? No lo creo. Tendremos que volvernos hacia otro de los clásicos latinos, Aristóteles, y revisar su teoría tan acertada y, a la vez, tan sencilla: el justo medio es la respuesta.

Natalia

P.S. Estudiar esto en clase me ha hecho descubrir a un pintor surrealista actual, Vladimir Kush. Con una obra suya ilustro esta entrada. No me digáis que no es fascinante. Hipnotiza. Así que dejáos hipnotizar (:

viernes, 4 de noviembre de 2011

La orfandad de la Literatura (o de objetividad, subjetividad y verdad)

El lenguaje de la Literatura no responde a la servidumbre de la comunicación, nos repiten una y otra vez en clase de Teoría de la Literatura, esa asignatura que tanto miedo me daba los miércoles a las 8h30 de la mañana pero en la que ahora disfruto como una niña. La literatura hasta el siglo XVIII tiene fines exclusivamente didácticos; en el XIX surge el concepto de “arte por el arte” y se produce una total roptura entre Literatura y comunicación. Gadamer, nos dice mi profesor, habla del “debilitamento del carácter gnoseológico de la Literatura”, es decir, que el arte rompe con la mímesis y no busca plasmar fotográficamente un mundo anterior, sino que el autor crea un mundo nuevo y único.

A mí todo esto me suena a Nietzsche y a los que nos llaman letrasados. Bueno, a Nietzsche por la parte buena y a los otros por la mala. Porque aquí empieza una pequeña crítica a la ciencia. Empecemos – aunque me da en la nariz que éste será un artículo para mí y que a vosotros os dan bastante igual estas mini digo nimiedades literarias –: la Literatura nos dará acceso a la visión del mundo del autor, pero jamás a la objetividad absoluta. Además, a esto se suma un problema (o dos): la dificultad de determinar qué es la objetividad. ¿Existe realmente? Pues la realidad no es nada si no hay alguien que la observe y la interprete: así la observación nunca se da sin interpretación. Por ejemplo, mirar ya implica selección pues estás mirando eso – un chico, un árbol, un libro, una calle – y no otra cosa, que has rechazado. Así, la objetividad – parafraseo mis apuntes – es un ideal de una ciencia que niega el dinamismo de los hechos. ¿Y qué es esto sino Nietzsche? Dejadme ir un poquito más allá y lo entenderéis. Según el teórico literario Senabre hay dos hechos fundamentales que marcan el trayectorio las ciencias culturales: por un lado, la implantación de la historia de la Literatura como materia de estudio en los distintos niveles educativos y, sobre todo, el desarrollo de las ciencias naturales y del Positivimo –argh, lo siento, pero argh –. Los literatos tratarán de imitar las ciencias culturales pero la experiencia literaria no es un hecho que responda a la aplicación mecánica de una serie de reglas y pautas: todo texto literario es único y no se puede reducir a métodos científicos que busquen lo general. Y repito, ¿qué es esto sino Nietzsche y su gnoseología, su crítica a las ciencias y a los conceptos que estancan el devenir y el cambio? A mí es que me encanta.

Y luego dimos un paso más. Si aceptamos que objeto (literatura) y sujeto (lector) se superponen en las humanidades, nos preguntamos ¿qué es la verdad en la modernidad? Hasta el siglo XVIII leyendo se llegaba a la verdad absoluta, ya fuese política, moral, ética, filosófica… Pero después ¿dónde está la verdad? Antes, se apoyaban en modelos prestablecidos, ahora hemos prescindido de ellos. Gadamer, otra vez, dice que el ser humano tan sólo puede comprender aquello que ha sido resultado de su propia actuación: es decir aquello que no ha sido preestablecido (al contrario de las ciencias, que estudian lo que nos viene dado, “la circustancia”, la naturaleza). La Literatura es huérfana en el sentido de que no se apoya en paradigmas metódicos y preestablecidos; La Literatura es única, producto cultural del hombre, un ente autónomo al que, quizá, deberíamos prestar un poquito más de atención.

Yo es que me lo paso pipa. De verdad. Y en relación con esto os dejo un enigma que resolveré en unos días:

¿Qué es, qué nos produce, qué relación tiene con esto? Si os digo que es arte, ¿qué sentís? ¿Hay verdad en ella? ¿Nos extraña, nos ofende, nos conmueve?

Ya veréis.
Pasad buen fin de semana (:
Natalia
(o señorita que estrena sección, El Mecanógrafo, en el Blog de Actividades Culturales de la Universidad de Zaragoza. Haced click AQUÍ para cotillearme)

martes, 20 de septiembre de 2011

Chico(s) que lee(n)

Pero como una de las primeras cosas que me dijiste fue que mi forma de escribir te recordaba a Muñoz Molina; como no mucho después me prestaste 1984; como por tu cumpleaños me llevaste a ver Luces de Bohemia; como me regalaste la poesía completa de Federico por nuestro aniversario y su teatro por mis 18, me temo que lo nuestro ya es irremediable.

Nata

P.S. Hoy ha sido mi primer día de clases. Sigo descubriendo cosas nuevas. Ya me ubico en el edificio de Interfacultades y les he cogido la marcha a los cinco pisos de escaleras. Mañana dos nuevas asignaturas. Prometo manteneros informados. O no, porque Facebook parece que ya está un poco harto de la Natalia-protofilóloga.
 

(Hechos completamente verídicos)
Pero yo no me rindo (:
¡E incluso inauguro una etiqueta de “universidad”!