Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de octubre de 2013

martes, 7 de mayo de 2013

Tu alma tibia (sin ti)


¡Amor de siempre, amor, amor de nunca!

Te dejaré pacer en mis mejillas, pero hoy solo me apetece leer Lorca porque cuando leo Lorca me vuelvo a enamorar, retornar a esa fábula de fuentes, sin alacranes sin hueco de venas o tu soledad esquiva en los hoteles – ¿puede ser algo más bonito que decir las cosas con Lorca? –. (Re)leer a Lorca una y otra vez, perderme poco a poco, (re)enamorándome o (des)enamorándome, descrubiendo el único Nueva York que quiero descrubir, buscarme a mí misma, encontrarme o desencontrarme.  Leer a Lorca ahora es como llorar con las fotos de una pequeña ciudad que no conoces, como si un hipotético futuro hablara de nuestra mi infancia en Menton que no es Menton sino la costa británica o quizá tan solo fábula o cuento; buscar en los huecos – mi nueva obsesión, los huecos y Lorca –, buscar en los huecos y encontrar cabeceras de cama y letras de madera y una posible alma tibia y una posible alma helada y mejillas que se dejan pacer.

martes, 19 de febrero de 2013

Un rumor.


Se nos ha quedado encerrado un mundo entre las yemas de los dedos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Treinta y seis moscas.


Estos días azules y este sol de infancia.
ANTONIO MACHADO.

Las arañas tejen el tiempo y las moscas, amigas viejas, me evocáis todas las cosas. Las moscas inevitables o la inevitable excusa para soñar. O para recordar y coser mi sombra. Ahora tengo aquí el ejemplar de las poesías completas de Machado y sus post-its, sus notas con boli negro, las cuadrillas escondidas entre sus páginas, son como moscas que siempre golosas, siempre vulgares, siempre revoltosas -sobre todo siempre impertimentemente revoltosas-, me evocan todas las cosas.

Ahora otra mosca viene a mi oreja y me recuerda eso de que la tristeza muda es la más fácil de todas, la que te asalta incluso en la felicidad. Recuerdo que él no lo entendía y que estuve a punto de dejarme llevar. Dos moscas. Tres. Qué feliz se es leyendo a Machado, ¿verdad? Supongo que en él – en este ejemplar naranja de sus poesías completas – se puede resumir la felicidad. Dos moscas, tres, cincuenta, un café, unas soledades, o unas cuantas, varias galerías, varias fuentes, varias plazas, los anchos campos amarillos, naranjas, marrones: todo ingrávido y gentil, como pompas de jabón.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Si me llamaras.

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
PEDRO SALINAS

Love is a flower:
you gotta let it,
you gotta let it grow.
JOHN LENNON

I wandered lonely as a cloud
WILLIAM WORDSWORTH

Supongo que él se daba entero a ella y por eso era como una nube. Supongo que ella a veces le daba un pedacito de sí misma a él. A veces. Antes de irse a dormir él tenía que besarle las yemas de los dedos, una a una, y a veces recibía a cambio un beso en el pelo. Y eso que él no dudaría en dejarlo todo y más si lo llamara: los cables de los teléfonos, las estalactitas, los pulmones, las palabras vacías, los gorriones, el solo de una guitarra, los llaveros, las cruces en el calendario, la correa del perro, los encajes, las culpas, los agujeros del queso, la piel roja de las manzanas, los lagos, las piezas de ajedrez, los cartílagos, los jerseys, las vistas desde el balcón, el despertador, los paraguas, la sal del mar, los medicamentos, las máquinas de escribir, las ventanas, los rumores, las cucharas, los silencios, los pantalones, el azúcar moreno, el esternón, los antifaces, las cortinas, los tobillos, la tabla periódica, las reglas ortográficas, la cafetera, las ennumeraciones y (quizá) los puntos a parte.

__

Tengo frío en los pies y me gusta ennumerar y citar frases bonitas. Parece que este blog ya solo sirve para eso.
¡Feliz semana!

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Paraíso perdido o ganado?


O fairest of Creation, last and best
Of all Gods works, Creature in whom excell'd
Whatever can to sight or thought be formd,
Holy, divine, good, amiable, or sweet!
How art thou lost, how on a sudden lost,
Defac't, deflourd, and now to Death devote?
Rather how hast thou yeelded to transgress
The strict forbiddance, how to violate
The sacred Fruit forbidd'n! som cursed fraud
Of Enemie hath beguil'd thee, yet unknown,
And mee with thee hath ruind, for with thee
Certain my resolution is to Die;
How can I live without thee, how forgoe
Thy sweet Converse and Love so dearly joyn'd,
To live again in these wilde Woods forlorn?
Should God create another Eve, and I
Another Rib afford, yet loss of thee
Would never from my heart; no no, I feel
The Link of Nature draw me: Flesh of Flesh,
Bone of my Bone thou art, and from thy State
Mine never shall be parted, bliss or woe.

JOHN MILTON.
Paradise Lost (Book IX)


miércoles, 17 de octubre de 2012

Pelo verde a través del espejo (o de Degas y las mujeres peinándose)


Quisiera en tu cabellera
de oro soñar para siempre.
FEDERICO GARCÍA LORCA.

Si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

MARIO BENEDETTI.

Cuando llego a casa siempre estoy despeinada. Me miro en el espejo del ascensor y pienso que tú, hasta hace unos instantes, me has visto así, con los ojos algo rojos por las lentillas, con el moño deshecho en imposibles mechones. Las imperfecciones súbitas del rostro pero la perfección constante de la sonrisa. Pienso que si tú me verás así, tan de niña de las ocho de tarde, a veces con la mochila o con una camisa demasiado grande; pienso que, probablemente, antes de conocerte siempre estuviera despeinada. Jamás me paré a mirarme en el espejo. Antes de conocerte, al salir de la ducha, solía cantar alguna canción y eso era todo. Después, cuando eras presencia ininterrumpida, incluso en tu ausencia prolongada de jueves a jueves, al salir de la ducha, cuando emprendía la hazaña rutinaria de secarme el pelo, me miraba y pensaba para mí que era una pena que nadie me pudiera ver así, en albornoz, o en pijama, con el pelo suelo, a medio secar, más ondulado que nunca, con la cara rosa por las gotas que caían por mi espalda: mujer, sin saberlo, de Degas.

Supongo que antes de conocerte estaba siempre despeinada, pero después aprendí a apreciarme a mí misma: me compré vestidos, te prometí que me iba a dejar de morder las uñas. Aun así, los peinados siempre me quedaban mejor cuando me los hacía a solas en casa. Esperaba tu aprobación para todo, recuerdo comprarme mis primeros tacones y enviarte un mensaje para contártelo. Para entonces ya no estaba tan despeinada. Y ahora, cuando vuelvo a casa, después de un café rápido contigo, ese paréntesis mágico en el devenir incansable y cansino de la semana, ahora estoy despeinada y pienso que tú me has visto así y que quizá no estaba tan guapa como creía. Pero da igual, porque  ¿acaso no es bonito otorgar belleza a alguien? Estar contigo me hace más bonita.

Creo que Yves Saint-Laurent fue el que dijo estas dos verdades: lo más importante en un vestido es la mujer que lo lleva puesto y para ser hermosa, lo que una mujer necesita es un suéter negro, una falda negra y caminar del brazo de un hombre que ame. Otorgar belleza, hacer que una niña se convierta en una chica bonita. Ver más allá de su camisa de leñador, de sus converse negras que se había comprado para ir a Paris, de sus abrigos ridiculamente grandes o de su pelo mal planchado. También reirte al ver lo nerviosa y deseosa que está al estrenar un vestido, unos zapatos, una chaqueta porque sabes que lo hace para ti, para estar guapa para ti. Igual que hace todo para ti, aprenderse el alfabeto fonético y recogerse el pelo con las únicas cuatro horquillas que tiene.

Cuando llego al ascensor y el espejo me traiciona y me dice que estoy despeinada, tú en mi cabeza te transformas en Pedro Salinas y dices eso de

Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.

buscarme (y encontrarme) donde nadie me conoce, en el agotamiento de las ocho de la noche, en el frío de los bancos de febrero o en el moño mal hecho del desayuno; sigue buscándome más allá del espejo porque cada vez que me dices buenos días, preciosa me haces un poco más bonita.

martes, 9 de octubre de 2012

Resonará mi bárbaro gañido sobre los techos del mundo.


I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.
WALT WHITMAN

Living is easy with eyes closed,
misunderstanding all you see.
It's getting hard to be someone
but it all works out.
It doesn't matter much to me.
JOHN LENNON.

Cuando el otro día, en el concierto, te cantaron eso de with a love like that, you know you should be glad, tenían razón. La verdad es que los Beatles tenían razón.

sábado, 6 de octubre de 2012

Buenos días; encantada de conocerte.


I wonder by my troth, what thou, and I
did, till we lov'd?
JOHN DONNE.

¡Buenos días! And now good-morrow to our waking souls, dice John Donne, buenos días a nuestras almas que despiertan, a nuestra vida que despierta a un nuevo mundo. Aunque debería ser buenas tardes, o casi buenas noches, porque entonces eran al rededor de las siete (menos cuarto). Hace un año, o dos; no, hace tres. Qué lujo poder ir olvidando las fechas –aunque en la playa, un día, en el viejo diario, inauguramos un calendario de momentos importantes, ¿te acuerdas?-.; ir olvidando cuándo pasó eso, hace un año, hace dos, hace medio. Pero esto, el conocerte, el que aparecieras de repente o, bueno, que yo apareciera de repente en ese pasillo, el que tú me reconocieras por lo que te habían contando de mí y el que yo no supiera nada de tu existencia hasta el momento de verte ahí, apoyado en la pared, todo eso fue hace tres años. Qué lujo, qué maravilla, el no sorprenderme todos los días al despertarme y ya no recordar que, a unos pocos kilómetros, cuando te despiertes, tú también pensarás en mí, porque ya todo es tan natural, tan necesario, que tú y yo sabemos inconscientemente que no puede ser de otra manera. Y sobre todo qué lujo el no poder recordar qué hacíamos tú y yo hasta que nos conocimos, hasta que nos amamos. Pienso en mi pasado y lo pienso para ti: el traje de Milou que mis padres me trajeron de París (foto que aun no te he enseñado), las vías del tren que coloreabas, las chicas a las que habías besado, el bolso de los Beatles que me compré en Stradford. Lo recuerdo para contártelo, para compararlo con lo presente, igual que John Donne dice If ever any beauty I did see, which I desired, and got, 'twas but a dream of thee, si alguna vez vi belleza, la deseé y la tuve, era tan solo un sueño de la tuya, todo un espejismo o una premonición de lo que nos esperaba, ese jueves seis de octubre del 2009, cuando ni tú ni yo sabíamos lo qué iba a pasar, los instantes eternos, detenidos, del antes, del momento de antes; yo subiendo las escaleras hacia allí, tratando de recordar el camino hacia el aula; tú, con tus amigos, apoyado en la pared, riendo, creyendo que eras feliz, sin saber que yo iba a aparecer allí, segundos después, para pisar tus libros y pedirte perdón sin mirarte a los ojos.

Nata.

P.S. http://www.youtube.com/watch?v=p41xLRmEPoY

P.S. Let maps to others: deja los mapas a los otros, nosotros ya tenemos un mundo, que es nuestro y es tan solo uno.

martes, 2 de octubre de 2012

Compases, tijeras, luto prohibido (o de leer literatura inglesa cuando no estás)


If they be two, they are two so
As stiff twin compasses are two ;
Thy soul, the fix'd foot, makes no show
To move, but doth, if th' other do.

And though it in the centre sit,
Yet, when the other far doth roam,
It leans, and hearkens after it,
And grows erect, as that comes home.

Such wilt thou be to me, who must,
Like th' other foot, obliquely run ;
Thy firmness makes my circle just,
And makes me end where I begun.

JOHN DONNE
A Valediction: Forbidding Mourning

Analizar poemas de John Donne a las 8 y media de la mañana y pensar que debería estar desayunando en pijama contigo. Acordarme de las pinturas de Vladimir Kush, aunque él habla de tijeras y no de un compás, un compás con sus dos pies que se alejan, viajan, se despiden, no se ven todos los días, se echan de menos por las noches pero que, al final, acaban encontrándose de nuevo, al final del jueves, ahora, al final del día, en poco tiempo, los dos pies del compás que conjuntamente hacen un círculo perfecto, una semana perfecta, una vida perfecta, y que acaban donde siempre han tenido que estar: en casa, desayunando en pijama.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Ser Helena o de otras formas de dormir con sudadera.

I love thee not, therefore pursue me not.

I am your spaniel; and, Demetrius,
The more you beat me, I will fawn on you:
Use me but as your spaniel, spurn me, strike me,
Neglect me, lose me; only give me leave,
Unworthy as I am, to follow you.
What worser place can I beg in your love,—
And yet a place of high respect with me,—
Than to be used as you use your dog?

(…)

It is not night when I do see your face,
Therefore I think I am not in the night;
Nor doth this wood lack worlds of company,
For you in my respect are all the world:
Then how can it be said I am alone,
When all the world is here to look on me?

domingo, 23 de septiembre de 2012

C'est le ciel

—¿Sabéis lo que es la amistad? —preguntó él.
—Sí —respondió la gitana—: es ser hermano y hermana, dos almas que se tocan sin confundirse los dedos de la mano.
—¿Y el amor? —prosiguió Gringoire.
—¡Oh! ¡El amor! —dijo ella, y su voz tembló y sus ojos brillaron—. ¡Eso es ser dos y no ser más que uno solo! ¡Un hombre y una mujer que se funden en un ángel! ¡Es el cielo!


VICTOR HUGO.
Nuestra Señora de París.

Mais mon amour
Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour,
De l’aube claire jusqu’à la fin du jour
Je t’aime encore
Tu sais: je t’aime


JACQUES BREL.
La chanson des vieux amants.


La noche no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.
Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tu vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.
El día no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.
Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.
Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera y
tú mueras por mí.

FEDERICO GARCÍA LORCA.
Gacela del amor desesperado.

Gracias.
N.

P.S. Pasear bajo la noche sin techo, de teclas de piano. Ser dos y no ser más que uno solo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Stanza (o de los días sin ti.)


Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar.

ANTONIO MACHADO.

Los días comienzan demasiado temprano. A las 7h, estalla en mi teléfono Words Of Love de los Cuatro y me recuerda cómo corría yo a apagarlo entre las sábanas, por miedo a despertar a la gente, en ese albergue de paredes de papel. También me acuerdo de esa mañana del Liverpool temprano y silencioso, en la que tú habías programado Lazy Sunday unos minutos antes de lo normal, para asustarme, desconcertarme o quizá hacerme reír, pero al despertar estaba aun tan sin despertar que no me percaté del cambio psicodélico, supongo que solo te dije buenos días, cielo, qué tenemos que hacer hoy. Ahora los días comienzan demasiado temprano y cuando salgo a desayunar en el pijama (que creo) que llevaba entonces, cuando se infiltraron los Small Faces en mi rutina de amanecer, te busco en la cocina y veo que no estás. Es gracioso porque nunca hemos desayunado juntos en mi cocina, ni tampoco desayunamos juntos en ninguna cocina durante el viaje, pero supongo tengo la capacidad de echar de menos cosas que aun están por llegar, cosas futuras, nostalgia futura. Tampoco estás en el espejo del baño. Salgo a la calle y ya empieza a hacer frío, el cierzo juega con mi camisa azul, la camisa azul que en realidad es tuya y en una tarde de compras te persuadí de que compraras. En el tranvía escucho música; ayer aparecieron los Kinks y me acordé de ti cantando You Really Got Me en el concierto en la Caverna, pero no estás, porque seguramente estés camino de Huesca, escuchando la radio: en cualquier momento puede sonar una de esas caciones recuperadas del olvido por un locutor de voz clara, quizá retransmitida en el momento exacto de tu viaje para que cuando hablemos por la noche me digas que has descubierto una nueva canción, un nuevo grupo, un nuevo dato sobre George Harrison. Llego a la universidad y en cuanto entra la profesora y nos empieza a hablar de las estrofas de los sonetos, que en inglés se llaman stanzas, una herencia del italiano, stanzas, estancias, diferentes habitaciones del soneto para llenar de literatura y de amor a lo Petrarca, entonces pienso en Munich, en el antiguo jardín botánico, cuando estábamos comiendo todos nuestros bocatas, queso y mortadela alemana, y entonces tu hermano se fue al lago y tus padres no sé qué hicieron, seguramente discutir por algo, pero entonces fue como si nos quedásemos a solas y yo te dije que quería vivir contigo y tú me dijiste cuando volvamos a Zaragoza buscamos pisos y supe al mirarte que lo decías de verdad y solo con eso me convenciste de hacer cualquier cosa, de superar cualquier cosa, porque aunque solo es una fantasía por el momento, en nada, tres, cuatro años, será nuestra realidad y supe al mirarte que si yo te decía que sí, que adelante, habrías hecho y harás cualquier cosa para que sea feliz, como cuando me tranquilizaste porque tenía el pelo estropeado y me ayudaste a peinarlo. Y sé al mirarte que la nostalgia del futuro existe: una nostalgia positiva que me hace seguir adelante. Sé que dentro de poco nosotros habitaremos nuestra propia casa, con sus pequeñas estacias, como si habitásemos un soneto. Nuestro soneto.

Eres mi vida.

Nata.

P.S. Te busco y te busco y te busco y no estás; pero merece la pena para vivir uno de los “días contigo”. Mientras… busca (juego de pistas, como tu sabes).

domingo, 10 de junio de 2012

Donde hay dos.

La vida es lo que tú tocas.
PEDRO SALINAS

Donde hay dos hay dolor y sin embargo
la vida sólo empieza donde hay dos.
LUIS ROSALES

La inexactitud de los rasgos tras la puerta, tras la cortinilla de abalorios que difumina su silueta, la ingenuidad que te invade al abrir la puerta y no esperar a quien de verdad estás esperando constantemente y, que al verla, no seas capaz de creerlo y por un momento hagas su silueta inexacta, su rostro desconocido, su mera existencia lejana. Y esos segundos en que esa persona no es esa persona, no todavía, porque el bus llegaba una hora más tarde, porque lo que ahora es real y concreto iba a ser de otra manera, entonces, en esos segundos en que esa persona no se ha definido aun, aunque esté esperando tus labios en el umbral de la puerta, en esos segundos es como si la volvieras a conocer, como si volvieras a encontrarla en el vacío verde de un domingo de junio y el reconocimiento repentino ya no es inexacto sino dulce, como dulce es la sorpresa en tu voz, dulce el recibimiento en tus brazos y en tu tarde amarilla de la que empiezan a huir las nubes. Pasar de lo abstracto a lo concreto en cuestión de latidos, lo abstracto de aquello que se esconde y puede ser cualquier cosa, un gato, una vida, una muerte, lo abstracto que no se espera y, repentinamente, sin ningún aviso, con el atrevimiento intrépido de lo temerario, se perfila escandalosa, ruidosa, inevitablemente, rompiendo con todo, con el devenir tranquilo y rutinario de las cosas, del bus que llega puntualmente, como hacen las cartas de caligrafía apresurada que se leen antes de ser depositadas en el buzón. De esta forma se perfilan los pies supuestos desesperadamente bajo unas bailarinas de irreal color carne, así aparece, perfecta, decidida, la piel tersa bajo los dedos que la buscan, el resquicio que separa el zapato del empeine jamás antes buscado, el avance de todo lo que puede ser después, cuando el piano calle y lleves a esos pies descalzos más allá de la carretera y de los vasos de leche con galletas. Lo abstracto que se desdibuja en el perfil indiscutible del despertar donde hay dos y no hay uno, el tacto irrecuperable, único, que lucha contra la negación y vence siempre, especificando el deseo en el cauce curvo de lo afirmativo, en la irremediable capitulación. Huir de lo posible, de lo irrealizable, y desembocar en lo preciso, lo delimitado, lo real, lo que, por otra parte, no podía ser de otra manera, como si el mundo fuese aquello que tú ideas, que tú realizas constantemente con la punta de tus dedos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Los miércoles y Salinas (vol.3)

Largo Lamento
[1]

Soñar casi en puntillas

Otium, Catulle, tibi molestumst:
otio exsultas nimiumque gestis:
otium et reges prius et beatas
perdidit urbes.

Beware of the thoughts that linger
Winding up inside your head

Quiero dejar de ser ábaco y poder ser como tú. Sed vosotros este tiempo vacío, transparente, ese mirador de mármol en el que no hay nada más allá del lila. Cambiarnos los papeles por tan solo un día. El tiempo para qué, las hojas para qué, la voz para qué. Quid profuit, quid utile? Huye, no-rutina. Huye. El ocio, Catulo, el ocio te pierde. 

N.

P.S. De intertextualidades va la cosa.
P.S.2. Soy como Solana en la noche del 21 de mayo del 37.

jueves, 31 de mayo de 2012

Nescio

Soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Los miércoles y Salinas (vol.2)

Razón de amor
[1]

Tenía que ser así.


Suena la Suite para Chelo nº1 de Bach

El mundo es hoy como es hoy porque vamos a empezar a cuidarnos un poco, porque te vas a sacar el carnet el viernes o porque te gusta la semántica lógica y quieres comprarte un manual para leer sobre los mundos posibles, todas las cosas que te envenenan, y porque te gusta la mermelada de melocotón y las rosas y recibir regalos o porque te encanta el ansia azul de las sorpresas, la inocencia torpe de intuir reacciones que luego jamás ocurrirán, la ingenuidad, la indecisión de decir espero que le guste y porque te gusta leer después de la ducha, aunque no te gusta el silencio, no, eso no te gusta, pero qué se le va a hacer, no todo podía ser perfecto, mañana tendremos música, tú tendrás música, aunque aun no lo sabes, de momento tienes sueño y, a ratos, ganas de llorar, pero también tienes el pelo mojado y el jueves abren las piscinas y tienes poesía y mañana tendremos música, quizá pronto quieras volver a ensuciarme los bolsillos de los vaqueros, aunque ahora dices sí, sí, sí, quiero, pero yo sé que tú aun no puedes, tú eres tú y yo soy yo y hasta dónde llegamos, hasta dónde llego yo que me pierdo constantemente contemplando tus límites, tus fronteras y tus orillas, pero no todo podía ser perfecto, mañana a lo mejor me atreva a darte música.

P.S.
Completa la frase:

Ahora las voces eran otras, más lentas y cálidas, como adensadas por la oscuridad, y adelantaban las manos para rozarlas entre sí o tocar tan sólo las ropas o la piel o el aire perfumado que las circundaba, varados no en la tranquila fatiga, sino en el…

miércoles, 23 de mayo de 2012

Los miércoles y Salinas

Don Ramón afirma, en una de sus greguerías, lo siguiente:

Miércoles: día largo por definición.

Benedetti escribe un testamento en miércoles:

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada
o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes.

¿Qué tienen los miércoles? Para mí sí que es un día largo: la semana ni acaba ni empieza, simplemente está ahí, existiendo en clave de miércoles. Es un día largo porque el reloj no avanza hacia la salvación del jueves, uno de mis días favoritos. Es un día largo porque anticipa pero no cumple con su palabra. Es un día largo, un puente amigo y traidor al mismo tiempo. Y, sobre todo, es un día largo, eterno, porque no te veo.

Así que, para aligerar este extraño día, se me ha ocurrido recitar poesía, una buena costumbre que había perdido. Me gustaría poder hacerlo todos los miércoles, pero no quiero arriesgarme, que aquí todo queda por escrito. Prometo intentarlo, al menos. De momento, empiezo. ¿El poeta? Pedro Salinas, porque me enamora. Y tiene las palabras exactas para todo: para el amor, para la ausencia, para el dolor. Me gustaría ir recitando poco a poco todo lo suyo y así ir jugando con las horas de este día y con la música de fondo.

De cualquier forma, hoy es miércoles y os recito a Salinas. Así que cumplo. Disfrutad.

La voz a ti debida
[1]

Y era yo.


Suena el Nocturno nº2 de Chopin

:)

jueves, 29 de marzo de 2012

Seamos los locos de la colina

Words are flowing out like
endless rain into a paper cup
They slither while they pass

¿Alguien me lleva de viaje al universo, por favor? E incluso más allá si hace falta. Estoy cansada y echo de menos que me digas esas bobadas como no puedo hacerlo porque el universo eres tú. Estoy cansada y sin color. No me gusta que tiemblen las manos o que haya sangre y vasos que explotan, pequeños cristales, pequeñas vidas. No me gusta que haga calor y tener que seguir llevando vaqueros. No me gusta que se me enrede el pelo ahora que he aprendido a hacerme trenzas de raíz. No me gusta el silencio de la almohada por las mañanas y la mesilla que no tiembla. No me gusta no escibir cosas como Across the Universe; Johnny dijo que nunca había escrito algo tan poético como eso. ¿Y yo? Si no hay universo, si todo es fuego, ventanas rotas, piel enrojecida, risas ajenas en el cable del teléfono, ¿dónde está mi poesía?

Estas vacaciones, por favor, ¿me llevas al universo?

O a los campos de fresa.
O al jardín del pulpo.
O a la colina.

Tan sólo quiero descansar.

martes, 6 de marzo de 2012

…but I do, I do

dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Though you sit in another chair, I can feel you here
Looking like I dont care, but I do, I do
___
Wondering what it is they’re expecting to see
Should someone be looking at me

GEORGE HARRISON

Alguien debería mirarme a mí
mordiéndome las uñas
o desenredándome el cabello.
Alguien alguien alguien.
Tú.
Deberías callar, levantarte de tu silla,
nueva y reluciente,
nuevo y reluciente tú,
tú que deberías mirarme
y deberías decirme, teddy boy
quítate los pantalones verdes
y juega a ser Laurel y Hardy
otra vez
y otra vez
pero si te acuchillan no saldrás en los periódicos
y tendrás que hacer como que no te importa
-y me miras y yo hago como que no
me importa, como que no
lloro, como que no
estoy ya lejos de aquí-.
Teddy boy, vuelve a Hamburgo
y crece
y bebe
y drógate
y tírate a este río Mersey
de lodo y risas falsas y de hambre insaciable,
de notros que mordemos y te decimos,
sí, sí, sí,
paz, paz, paz,
amor, amor, amor,
vayamos ya a los campos de fresa
.
Deberías callar, levantarte de tu silla,
y decírmelo así como me miras
y yo me pregunto qué esperas ver.
Deberías mirarme a mí
sin flores en el cabello
sin manecillas del reloj
en una interrogación que a nadie le importa
y que sangra,
sangra entre vuestras paces, vuestros amores
y vuestros síes.

____

O podéis escucharme aquí:
 http://www.youtube.com/watch?v=P4FAfwHUa2s.