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martes, 27 de septiembre de 2011

Cuento (o de Madrid y nuestro esperpento)

  Érase una vez una chica que se levantó a las 5h00 de la mañana, no hizo ruido, se hizo su café, cogió su camisa nueva y se dejó los billetes de autobús dentro de casa y tuvo que llamar al teléfono para que le abriesen la puerta. Érase una vez, un sábado,  una chica que esperaba en una calle desierta a un Opel Corsa blanco y con la L puesta todavía. Érase un paseo por Delicias, por pasarelas sin sentido y dársenas sin fin. Érase cuatro horas de autobús de sueño interrumpido por breves abrazos y besos, y también por algún que otro entumecimiento – me estás escachando la pierna –. Érase volver a ver a Carls desde hace mucho tiempo, esperando en el extrañointercambiadordelaavenidaamerica, oscuro, como si aun fuese de noche y no las once de la mañana. Érase las chapas de Gaga, el metro con gente cantando, los billetitos irrompibles.  Érase aparecer en Sol y caminar hasta la chocolatería de San Ginés y saber que para Valle eso era la Buñolería de los Modernistas y de los Dorios de Gádex y de los dialectos griegos. Érase comprar una antología de Valle por 1€. Érase verse reflejado en los espejos del Callejón del Gato y pensar en Goya y en el esperpento y en el culo del vaso y hacerse fotos del revés. Érase reconocer a una estatua de Federico desde la otra punta de la plaza Santa Ana y hacerle mil fotos y brincar y olvidarse de Calderón. Érase entrar al Prado y recorrer el arte, sala 30, sala 60, sala 17A, 34B, Goya y Goya y Goya negro y blanco y amarillo y sangre de dos de mayo. Érase comer una argentina pampera y visitar después el Reina Sofía, con su brillante Guernica de negros y grises. Érase una vez una chica que no sabía doblar mapas - ¡es como un tríptico! –. Érase subir la cuesta Moyano y volver a bajarla y pasear hasta la Gran Vía y luego hacer fotos de la Puerta de Alcalá de noche con coches borrosos; érase el Retiro de noche y las pizzas compartidas.      Érase coger el metro temprano y que no haya nadie, y desayunar un croissant en la Parroquiana. Érase pasear hasta la Plaza Mayor y hacer panóramicas con la camiseta de Revolver. Érase abrasarse en el Palacio Real y hacer fotos a Larra. Érase pasear por el Barrio de las Letras y pisar al Tenorio, a Góngora, a Cervantes. Érase echarse una siesta en el Retiro y mancharse de barro. Érase otras cuatro horas para llegar a Zaragoza. 

    Érase, en definitiva, un chico y una chica y un fin de semana.

Natalia (:

miércoles, 2 de febrero de 2011

Esbozos y bocetos

¡Qué paradoja! Esta mañana sí que tendría que escuchar One After 909 o Everybody’s Trying to Be My Baby, con el volúmen muy, muy alto. Examen de Arte muy, muy mal – o al menos eso creo –, otros siete exámenes por delante, cansancio y sólo es miércoles. Pero, ¡menos mal que el día ha ido mejorando conforme avanzaba la mañana!

Un buen croissant plancha y un zumo de naranja y unas fotos con color otoñal que me hacen sonreír, contarte el Sexenio y la Restauración y que te intereses y me ayudes y me soportes. Y llego a casa ¡y todos a mi lado! Mi madre animándome con Arte y mi abuela preparándome una riquísima comida. Y luego a estudiar, sí: unas horas de Historia no del todo aburridas y entonces ¡Machado! A quién le importa un examen de Arte si puedo sacar un 10 en Machado. Eso sí que es importante, tanto como subrayar el nombre de Lorca en los apuntes de vanguardias con colores diferentes y con marcos imposibles.

¿Pero sabéis qué es de verdad importante? Leer las galerías y emocionarte; estudiar la Generación de la Amistad y divagar contigo misma en la cocina, sin que nadie te escuche; que se encienda esa bombilla apolillada y que le dés mil vueltas mientras te duchas y gritas Get Back a pleno pulmón; sentarte en el ordenador y enseñar a tu mamá a usar facebook y reírte al ver lo emocionada que está de que hayas compartido en su muro un karaoke de Abba; y escribir, escribir, escribir algo raro y sin sentido, jugar con todo y tocar todas las teclas por curiosidad. Y lo mejor de todo, si sale mal, si nadie lo entiende, ni tú, si te frustras y no le ves el sentido, como siempre te pasa, que esté ahí tu chico que, no contento con soportar a Prim, Serrano, Amadeo de Saboya, Figueras, Pi i Margall, te escucha y te anima y te compara con Machado de joven y responde a tu “lo que escribo no tiene sentido, no sirve para nada, no lo entiende nadie, no merece la pena” con:

Estás creciendo y tu poesía crecerá, lo bueno es que ya no es el típico dibujo de la casita con el arbol pero aun te falta para hacer lo que Goya.

¡Venga, una ronda de sonrisas todo el mundo por esas personas que hacen que cualquier cosa merezca la pena…!

Gracias :D

martes, 30 de marzo de 2010

Repaso fotográfico

Sí, han sido varios los días sin pasarme, pero estoy más o menos de vuelta. Aun con todo estos días he hecho cosas interesantes pues, habiendo acabado los exámenes, se puede sacar mucho jugo de un fin de semana. Así que hoy toca resumen. Pero resumen fotográfico, que siempre es más ameno...

Qué genial es pasear por el Palacio de Oriente en Madrid y encontrarte a The Fab Four cantando I Should Have Known Better

Me entran ganas de leer ya El Quijote cada vez que paseo por este sitio, de cuyo nombre no quiero acordarme ;)

Me encantan las calles de Madrid que hablan y recuerdan a Goya...

...y fotografiarlo, con orgullo, antes de entrar al Prado.

Visitar Toledo - y descubrir sus secretos - por primera vez es una maravilla.

Y entre sus secretos, además del Entierro del Conde de Orgaz, se encuentra un homenaje muy abrazable de Cervantes.

Así que sí, estoy de vuelta, con todo lo andado a la espalda. ¡Disculpad los días sin actualizar! Volveré pronto, aunque a este tren - acabo de volver a ver El Secreto de sus Ojos y me he enamorado de esa expresión - o a este paso...¡quién sabe! Baah, que siga el tren zigzagueando, zozobrando y caminando a su ritmo. Los pasajeros no nos quejamos...

N

P.S.
Qué pena que el cierzo borrase las ventanas ¿eh?


jueves, 18 de febrero de 2010

Fígaro en el cementerio

Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!
Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo (...)
—¡Necios!— decía a los transeuntes—. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura. (...) ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio!
(...)
Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos.
¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!
¡Silencio, silencio!
Mañana me examino de nuestro Pobrecito Hablador y, tras repasarme varios artículos, he llegado a la conclusión de que el Día de Difuntos de 1836 es, definitivamente, mi favorito porque en él se intuye perfectamente esa melancolía que convertiría a Larra en el romántico por excelencia. Ese romántico que, en una Nochebuena del mismo año, tenía todavía abiertos los ojos y los clavaba con delirio y con delicia en una caja amarilla donde se leía mañana. ¿Y cómo no abrir esa caja si acierta Larra cuando dice: aquí el pensamiento reposa, en su vida hizo otra cosa? Sí, amigos, porque el sueño de la razón produce monstruos. En el Madrid de Larra y la Zaragoza de ahora. Y en cualquier lugar...

Hoy me he sentido muy identificada con Larra por eso de Escribir en España es llorar, tan perfectamente retomado después por Cernuda: es llorar, es morir. Y qué pena que esté tan profundamente relacionado con esos monstruos de Goya... Y ya que estamos hoy con genios, me permito parafrasear a Zorrilla para que Larra, esté donde esté, sepa que algunos pocos aun lo quieren sus artículos son más modernos de los que muchos piensan.

Poeta, si en el no ser
hay un recuerdo de ayer,
una vida como aquí
detrás de ese firmamento...
conságrame un pensamiento
como el que tengo de ti.

Y si sois buenos, yo os consagraré un pensamiento a vosotros también.
Natalia

sábado, 23 de enero de 2010

Cráneo privilegiado

-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
-¡Estás completamente curda!
-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos del Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
"No estamos viendo teatro. Estamos viendo esperpento.", dijo alguien por ahí y no andaba nada equivocado. Ramón María del Valle-Inclán es el padre de esta forma de mirar el mundo tras el espejo cóncavo del fondo del vaso, que encuentra su máximo exponente en la obra Luces de Bohemia y, sobretodo, en su dos emblemáticos protagonistas: Máximo Estrella y Latino de Hispalis. La obra narra, pues, la vida de ambos, pero de una forma más que curiosa: una única noche, en la que no hay más luces que las de los bohemios pernoctantes, nos sirve de maravilla para conocerlos a ambos, y rascar de ese fondo del vaso su carácter y personalidad. Y no solo la de ellos: mientras pasean por un Madrid absurdo, brillante y hambriento, te familiarizas con la familia de bohemios que han hecho de la oscuridad su hogar: los borrachos, taberneros, ministros, los modernistas de la Buñolería Modernista... -¡yo me quedo con estos últimos!-.

La compañía del Teatro del Temple ha realizado una magnífica adaptación de esta complicada obra que aun estáis a tiempo de ver en el Teatro Principal de Zaragoza. Aunque leerla es una maravilla - las acotaciones de Valle-Inclán podrían ser la obra entera-, ver Luces de Bohemia sobre las tablas tiene algo de mágico: tiene esta adaptación un aire tan bohemio - solo se puede describir así, ya me empieza a sonar rara la palabra -, eléctrico y abandonado que te atrae mucho. Los cambios de escenario son geniales y casan muy bien con el ambiente de la obra.

Los actores son una maravilla - nunca me cansaré de repetir que los actores de verdad son los de teatro - y se ha de aplaudir la maravillosa capacidad de mutación que tienen: casi todos ellos representan más de dos personajes y con un leve cambio de voz bordan el personaje. Yo me quedo con el acento nicaragüense de Rubén Darío. Aunque el insuperable es Dorio de Gádex. ¡Y eso tampoco me cansaré de repetirlo!

-¡Pérez, no metas la pata! Don Filiberto, un servidor es neo-maltusiano.
-¿Lo pone usted en las tarjetas?
-Y tengo un anuncio luminoso en casa.

Qué paradoja que cuando amanece y la noche acaba, la obra el esperpento termina. Pero termina como ha de hacerlo un esperpento: con controversia, deformidad, muerte y espejos.

¡Saludos!
Natalia

P.S. Yo me apunto al plan de Don Max y Don Latino de comprar un Palacio en el callejón del Gato. ¿Quién se apunta?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Yo no quiero ventanas

Con Sorolla la luz viene por sí sola - y con toda su fuerza...

Hoy me dejo caer de nuevo por el Prado... ¡Y no me canso! Ver de nuevo a Sorolla y su reino de luces y mares y arenas y desnudos y nubes y brillo es una maravilla y un privilegio... Y, ya de paso, nos hemos deslizado hasta Goya de nuevo. Esta nueva visita no hace sino confirmármelo: soy goyesca. Sigo enamorada de sus cuadros.

Besos
N

lunes, 8 de junio de 2009

Tú a Sorolla y yo a Goya

Buenas, buenas, buenas!

Como podréis apreciar, sí, he vuelto - de Madrid. Y eso que me daba cierto respeto el viajar sola en tren, he conseguido hacer el trayecto de ida y vuelta sin ningún titubeo ^^ Y estos cuatro días me han servido de mucho. Desde aquí agradecer toodo otra vez a mis tíos, que se han portado de maravilla conmigo.

A parte de mantener unas muy interesantes conversaciones acerca del señor Darcy, el señor Knightley y Colin Firth con mi tía, he visitado el Prado. He de reconocer que había estado por allí de pequeña, pero no me acordaba de nada. Y ahora que lo he visitado - y que lo he visitado bien - estoy completamente maravillada -GoyaGoyaGoya..
Sí, señor. ¡Qué pasada! Cuando entré en la sala 64-65 y ví los Mamelucos y sobre todo los Fusilamientos, casi me da algo. Ponerme en frente de este último ha sido uno de los momentos más emocionantes de toda mi vida - que aunque corta, intensa. ¡Qué impresión! Ya me declaré goyesca en una ocasión, pero esta escapada a Madrid no ha hecho sino confirmarlo...

Y arte, arte y más arte por todos los rincones...







Además he tenido la suerte de "toparme" por así decirlo, con la exposición de Sorolla. Desde aquí animaros a todos a visitarla, de veras merece la pena. Sorolla - oh, Dios mío, la luz, la luz - era, sencillamente, un genio.
¡Qué diferencia ver esas 102 piezas en vivo, sentir su grandeza y admirar sus colores...! ¡Qué frescura el poder sentir el agua del mar jugando entre tus dedos! ¡Y qué luz! ¡Qué sombras!



Si es que ir al Prado y empaparte de arte - además del agua de Sorolla - es un fin de semana en condiciones y lo demás, tonterías -no entiendo cómo la gente puede disfrutar saliendo de botellón pisando casi el mismo suelo que pisó Goya...

Besines!

Nat

domingo, 3 de mayo de 2009

Yo lo vi


Los fusilamientos del 3 de Mayo.
Francisco de Goya y Lucientes

Siento ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa.
-Carta autógrafa de Goya

lunes, 9 de marzo de 2009

Más Goyesca que nunca

Buenas! Como os prometí, no os ibáis a librar de una crónica de mi visita a la genial exposición "Goya y el mundo moderno", en el Museo de Zaragoza (Plaza de los Sitios, Zaragoza). Bueno, bueno, fuimos allí a la visita guíada de las 20h00 y por favor, si alguien va a visitar esta exposición, que haga la visita guíada, son solo unos euros de más y a cambio ganas matices de la exposición que jamás habrías podido descubrir por ti mismo.


La exposición se divide en 6 ámbitos y habla de como nuestro Goya ha influido en pintores y artistas de este "mundo moderno". Es decir, como a partir de él, el arte adquiere un matiz muy goyesco, valga la redundancia. ¿Comenzamos? Adelante.

I. El trabajo del tiempo. Retratos.
Los retratos de Goya tienen ese caracter especial del que hablo. Muchos de ellos eran simplemente regalos a sus amigos. ¿Y qué hacía? Cogía un rasgo que caracterizase a ese amigo y lo "hacía grande". Un ejemplo que me gusta mucho es el retrato de Jovellanos. Este ilustrado español, superado por su trabajo en el Ministerio de Asuntos Interiores, nunca poso para Goya. El zaragozano lo reflejó tal y como él lo veía.
A mí siempre me gustan mucho las comparaciones - en cuanto al arte -. Había algo parecido en la exposición de Goya e Italia con todos los maestros italianos. Aquí nos comparan a Goya con
Delacroix. El francés se autorretrata de un modo altivo y además muy joven, en el momento de la fama (efímera). Goya se muestra a sí mismo como un anciano (69 años) y sobre todo refleja soledad y un mundo interior muy complicado. Con esta idea clave pasamos al siguiente ámbito.

II. La vida de todos los días
O el afamado costumbrismo. Aquí hay, sin duda, una imagen clave que a mí me ha hecho comprender gran parte de la exposición. Se trata del Tío Paquete, en el que Goya utiliza no la deformación, sino una distorsión que refleja perfectamente la vejez. ¿Existió Tío Paquete? En absoluto. ¿Qué quería decir Goya a los demás autores con esto? "¡Pintáis tanto que el mundo cotidiano, el de verdad, se os va a quedar pequeño! ¿Y qué pasará? Que necesitaréis crear uno propio."
Otra comparación. Velázquez, pintor de corte, salía al balcón de su palacio y pintaba la vida cotidiana. Goya, pintor de corte, abría la puerta de palacio, se mezclaba con la muchedumbre y pintaba lo que allí veía. Ahí queda.

III. Disparates.
Una serie de grabados que no fueron publicados. ¿Características? Hay mucha violencia, no tienen linealidad y no podemos saber la intención de Goya al pintarlos, pues no dejó nada escrito sobre ellos - no fue así con los Caprichos y los Desastres. Ñaña y ¿más claves? Servíos: "Yo sueño en todos los planos y pinto en todos los planos"
De Dalí, creo recordar. Si podéis ver los Disparates pensad que no siempre lo importante está en el primer plano =3

IV. Grotesco
Pensó Gutierrez Solana al pintar esto, "¡Qué infelices debemos de ser, para romper el día de carnaval las normas que los restantes 364 días se supone que nos hacen felices!". Cuando Goya se exilia a Burdeos, pinta el grabado en el que representa a Fernando VII - el Deseado - como un hombre nada ilustrado, que tras ver sumido a su país en una dura guerra, vuelve más absolutista que su padre. Esto es parte de los Caprichos. Ya los mencioné antes. Estos grabados se vieron propiciados fundamentalmente por la sordera de Goya - cogida a causa de un viaje a Cádiz. Pero ¿Qué es lo grotesco? ¿Lo diferente? El mismo Goya pues sería diferente debido a su enfermedad. Quizá por eso lo pintó, quería demostrar que lo grotesco, las deformaciones, la enfermedad eran - y son - rasgos de la sociedad.
Esta idea de Goya influye en autores del siglo XX como Masson, Klee o Miró.


V. La violencia
¿Y qué más violento que los Desastres de la guerra (1810-1823)? Goya refleja en ellos la crueldad del conflicto y nos recuerda, desgraciadamente, que seguimos igual. Los Desastres son una serie de 80 grabados y están expuestos en la exposición. Esta parte me ha gustado mucho porque nos habla de tres conflictos bélicos y como estos afectaron a la población y al arte. La Gran Guerra con Kollwitz. La Segunda Guerra Mundial con Music y la Guerra Civil con Picasso y su mujer sentada en un sillón gris. Este es sin duda un ámbito que, pese a truculento, te hace reflexionar. O por lo menos, yo he reflexionado ^^


VI. Gritos
Como he dicho antes, acaba la Guerra de la Independencia pero nada, absolutamente nada, parece haber cambiado. Fernando VII restablece el absolutismo. Goya, fustrado, grita. "Yo lo ví", resalta en uno de los Desastres. Pero Goya no lo oyó. Nunca oyó la Guerra. Por eso sus gritos son tan especiales. El más estremecedor, para mí, el del hombre de los brazos abiertos en los fusilamientos. Y Goya comienza a enloquecer. Llega la Quinta del Sordo y en ella Goya se adelanta a los principios del expresionismo, todo en sí gritos. La fustración de Goya, pues, queda reflejada en este último ámbito.


Y como os debo estar aburriendo sobremanera, me callo. No creo que nadie lo lea, pero así se mantendrá para la posteridad ¿no?
Oops, pero una última cosa. Este cuadro de Antonio Saura. La pregunta del millón. ¿Tiene algo que ver con Goya? Por supuesto! ¿El qué? Tendréis que ir a ver la exposición.
En serio, no os la perdáis, porque es de lo mejor.
Besitos!
Nat

martes, 13 de enero de 2009

El sueño de la razón...

Los Caprichos, como supongo que todo sabréis, son una serie de 80 grabados que Francisco de Goya y Lucientes pintó en sus años más oscuros. En ellos, al igual que en sus trágicas Pinturas Negras, critica los vicios de la sociedad.

Cuando miro algunos, me estremezco. No solo por la oscuridad y los trazos tan brusco de los que estos grabados hacen gala, sino de reconocer algunos vicios actuales. Ahí está Goya, el Agorero. Goya es, sin duda, el mejor historiador de los tiempos de la Guerra de Independencia, un profesor en toda regla que nos enseña a través de sus maravillosas obras.

Todos los horrores que vivió en la guerra y en la corte, sumado a su frustante sordera, llevaron a Goya a expresarse de este modo tan oscuro. El Capricho que he colgado es uno de mis favoritos. Me encanta el trazo de la letra de Goya, tan solemne, pero tan... tan agorera, valga la redundancia.

El grabado, que es uno de los más conocidos, dice así: "El sueño de la razón produce monstruos". Al principio la frase me gustaba. Cuando fui a la exposición de Goya e Italia (podéis encontrar mi crónica aquí) ya la mencioné en el blog. Me parecía una frase pontente, de eso que dices: ¡wow!

Pero hoy he comprendido por fin su significicado y por eso he querido abrir esta entrada. La cosa es la siguiente: Cuando al razón, nuestra inteligencia - qué ilustrada me siento =3 - cae en un profundo sueño, duerme, nos deja en un profundo abismo no solo de monstruos sino de monstruosidades. Así que más vale mantenernos despiertos sino queremos encontrarnos cara a cara con una de esas criaturas.

Nunca me lo había planteado así y este pequeño descubrimiento me hace aplaudir una vez a más a Goya y produce que mi sentimiento patriótico se eleve en mi interior pensando: ¡Y es que era maño! ¡Y además un genio!

Así que desde la siempre heroica Zaragoza me despido!
Natalia

lunes, 14 de julio de 2008

Goya e Italia

Natalia y Zaragoza
Ayer visité la exposición “Goya e Italia” que se encuentra en el Museo de Zaragoza, situado en la Plaza de Los Sitios. Nos habían hablado muy bien de ella, y ayer nos decidimos por fin a hacer la visita.

La exposición es enorme. Hay un montón de cuadros de Goya y de otros artistas como comparación, así que no se puede entrar así, sin más, porque no te enterarás de nada. Os recomiendo que hagáis la visita guiada si tenéis intención de visitarla. Es muy amena y te cuentan un montón de curiosidades.

Pedacitos de historia
La exposición, como os digo, es muy grande y se divide en ámbitos. Comenzamos descubriendo Zaragoza y Aragón, los artistas que vivieron antes o al mismo tiempo que Goya, entre ellos Francisco Bayeu, que más tarde se convertiría en el cuñado de Goya. Mi guía destacó que “de no haber nacido Goya, Bayeu sería el pintor aragonés y español más importante.”

Es más, aun sin conocerse ni tener ningún parentesco familiar, ambos se presentaron a un “concurso” que había en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid, con fin de conseguir una beca y seguir estudiando. Bayeu ganó con un cuadro precioso. Y, te das la vuelta para ver el que presentó Goya, y te preguntas “¿Ese cuadro infantil está pintado de veras por Goya?”. Pues sí. Se ve que los Bayeu llevaban unos cuantos años de experiencia a Goya.

Italia es presentada a Goya
Pero Goya no se dejo vencer tan fácilmente. Su maestro, José Luzán – quien también había sido maestro de Bayeu –, había viajado a Italia y había regresado. Le contó a Goya maravillas a cerca de este país, y sobretodo de Roma. Así que Goya decide ahorrar y, con veintitrés años, viaja a Italia, haciendo un gran esfuerzo económico, pues no iba resguardado por ninguna beca.

Un aprendiz entre maestros.
Allí estudia a los maestros de aquella época y tras hacerlo, marcha a Parma para presentarse a un concurso convocado por la Academia de Bellas Artes y darse a conocer. La obra que presentó no fue otra que “Aníbal vencedor que miró por primera vez Italia desde los Alpes" (Bajo estas líneas). Por curiosidad, este mismo cuadro ha servido para ilustrar los folletos y posters de la exposición.




La sala principal de este ámbito, llamada “Mundos Romanos”, me ha resultado magnífica. En el centro hay bustos de todos los maestros italianos y extranjeros que por aquel tiempo triunfaban en Roma. Y, rodeados de ellos, espléndidos retratos/autorretratos de los mismos, para mostrar – no solo su parecido con el busto al que acompañaba – si no el poderío artístico y del reconocimiento social del que gozaban

Y, entonces, te acercas a una pared, y entre los retratos de los maestros, ves un autorretrato de Goya de muy pequeño tamaño, como una postal actual. Entonces, piensas: “Goya, un aprendiz de pintor desconocido, sin beca, sin maestro, intentando hacerse ver entre todos los grandes maestros.”

Una rara esponja
Mi guía destacó en varias ocasiones que “Goya era como una esponja, pero solo absorbía lo que él quería”. Esto es, tomaba de modelo a los maestros, pero sólo las cosas que de ellos le gustaban, variando detalles y añadiendo su propio estilo. A lo largo de la exposición se muestran varias comparaciones de cuadros de estos maestros y de Goya, que tienen la base en común, pero que son muy distintos al mismo tiempo.

El Cuaderno Italiano
Cuenta con un solo ámbito para él. Se trata de un cuaderno que Goya compró para escribir sus impresiones sobre Italia. Y está ahí, en la exposición, en un atril de máxima seguridad, pues de un tesoro se trata. Yo lo pienso y digo “Ostras, es que esas páginas fueros escritas por Goya. Es una pasada”. Dado el gran valor de este cuaderno, no se puede tocar y mucho menos hojear, por lo que los de la exposición han hecho unos “facsímiles”, copias exactas del cuaderno y que se encuentran a lo largo de ese ámbito. Estos sí que se pueden hojear: Hay notas de Goya acerca de las ciudades, bocetos de cuadros que más tarde realizó… Simplemente impresionante. Estos facsímiles se pueden comprar en la tienda, mas responden a un precio elevado de 125€. Aun así, me encantaría tener uno de esos. ¿A quién no?

Adiós, Italia.
Aun sin conocer el fallo del Jurado de Parma, Goya parte de nuevo a España, a Zaragoza, pues se entera de que están buscando pintores para pintar la cúpula de la –por entonces- nueva Basílica del Pilar. Ya en Zaragoza, se da a conocer, dice que ha estudiado en Italia, que puede hacer el trabajo. Tiene suerte y le dejan preparan unos bocetos que vemos en la exposición. Y ahí comienza la estelar carrera de Goya.


Bayeu, una buena carta de presentación.
A todo esto, Goya ya se había casado con Josefa Bayeu – o “La Pepa”, como el la llamaba – y, por lo tanto, era cuñado de Bayeu. Éste está trabajando en el Palacio Real en Madrid y le dice a Goya que si de verdad quiere triunfar, no hay otro lugar como ese. Por lo que Goya viaja a Madrid y es aceptado como pintor en el Palacio Real, donde realiza retratos a la Familia Real. El más famoso “La Familia del Infante Don Luis”, donde podemos ver al infante, que cuenta con la misma cara que S.M Don Juan Carlos.

Los Caprichos.
Pero después de haber triunfado de esta manera, Goya se vuelve “del lado oscuro”, por así decirlo, como otros muchos autores, que relatan la verdad del mundo en sus obras. Porque no todo es felicidad por aquella época, si no que hay hambre, guerra, muerta. Así nacen los Caprichos, pequeñas obras en las que Goya se mofa de los niños ricos y mimados, de los sacerdotes de aquel tiempo… En la exposición se muestra una obra de Goya, que cuenta con la frase “El sueño de la razón produce monstruos”. Ahí queda.

Oscura prisión
Para finalizar la exposición, nos muestran en una diapositiva una estatua tallada por Miguel Ángel y reproducida al estilo de Goya en pintura. En esta última se muestra a Goya dolorido por una grave enfermedad – de la que luego se recuperó y reflejó en este cuadro – y acompañado por su amigo y médico Arrieta, es decir, acompañado por los únicos que aun le son fieles, como en la estatua de Miguel Ángel que refleja al Mesías acompañado de los últimos valientes que le acompañaron en los momentos más duros. Y se cierra la exposición con la siguiente frase de Miguel Ángel: “La morte èl fin d´una prigione scura” es decir, “La muerte es el fin de una oscura prisión”.


Para más información - ¿parece imposible que haya más información, verdad? - haced click aquí y ¿por qué no? Visitad la exposición. Un poco de cultura no mata a nadie - aunque algunos así lo piensen Merece la pena.